Devesa Jul, el apóstol de la nueva agricultura

El maestro de Friol desarrolla una ingente labor de enseñanza y divulgación sobre el trabajo del campo

EN LA FORMACIÓN de Vicente Devesa Jul (Friol, 1920), hay que imaginar una gran influencia del lugar de Tralacorda, en San Xoán de Seoane da Pregación, la parroquia donde Ramón Devesa y Cástula Jul crean su familia de cinco hijos.

También imaginamos el efecto benéfico de sus padres, antes de encontrarse con los grandes personajes que en su época soñaron con mejorar la agricultura y la ganadería lucense.

Nos referimos a Juan Rof Codina, Antonio Fernández López, Avelino Pousa Antelo, Isaac Correa Calderón, Benigno Ledo, Andrés Gómez Legaspi, Valentín Arias López, Dasio Carballeira Tella, Alfonso Platero o Joaquín García Ojeda.

Vicente comparte formación y experiencias con todos ellos, dentro de una generación puente que se esfuerza por incorporar las técnicas ya implantadas en otros lugares y no siempre bien recibidas aquí.

El interés de Vicente por el cultivo de la tierra, la horticultura o la apicultura , para reforzar la calidad y la rentabilidad de los productos, nace después de estudiar el Bachillerato en Lugo dentro de las antiguas aulas de San Marcos y de acabar la carrera de Magisterio, con plaza de maestro desde 1944.

Da clases en Friol y A Fonsagrada hasta que en 1948 Antonio Fernández López funda la Escuela Agrícola de la Granja Barreiros en Sarria, bajo la dirección de Avelino Pousa Antelo, y la posterior creación del colegio Fingoi, del que será profesor.

Avelino y él realizan incursiones por la provincia para conocer su realidad agrícola, aunque a veces se encuentran con auténticos reportajes periodísticos, como aquel cartero de San Martín de Suarna, en A Fonsagrada, que aprende inglés a los sesenta y tantos años para leer los periódicos de EE.UU. donde están sus hijos.

Vicente se lamentará entonces del estado calamitoso en el que se desenvuelve la fruticultura lucense, sin técnicas de plantación, ni podas, ni abono, ni recogida adecuada, y se volcará en una labor de enseñanza y divulgación incansable a través de cursillos, de la Escola de Verán, de los cursos de Capacitación Agropecuaria y de cientos de colaboraciones periodísticas, especialmente a través de las páginas de El Progreso.

A mediados de los años sesenta existen un millón ciento dos mil seiscientos ochenta árboles frutales de las distintas especies en la provincia de Lugo, que dan una producción de unos 20 kilos por árbol. Con esas cifras en la mano, Devesa Jul calcula que se podría triplicar en poco tiempo, transformándola además en fruta de primera calidad.

Él y Gómez Legaspi serán profesores en cientos de iniciativas, aprenderá apicultura de la mano de Ledo y de Correa Calderón, convirtiéndose en su principal continuador a través de la Asociación Provincial Luguesa de Apicultores (APLA) y de su boletín, O Cortizo, que él funda, como también el Apiario-Escola de Teixeiro.

Con Avelino Pousa, Valentín Arias y Jesús López Fernández, Vicente es uno de los que reúnen los Contos populares da provincia de Lugo (1963), de Fingoi, que edita Galaxia con prólogo de Carballo Calero. También publica un Cancioneiro Galego (1972), como continuación del libro anterior, gracias a los maestros que asisten a sus cursillos.

Casado con Maruja Varela Quiroga, recibe numerosos premios y distinciones, como la Orden Civil del Mérito Agrícola en 1965. Suyas son las monografías publicadas en El Progreso La enseñanza y el agro (1965) y A Cova da Serpe (1967); así como La Alimentación humana y la nutrición, importancia de una dieta equilibrada (1980). Muere en 1999.

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