Eduardo Seijas, pionero de los mapas hidrológicos

El farmacéutico de Chantada, establecido en Palas de Rei, también fue especialista en heráldica y el Camino Francés

UNÍA ERUDICIÓN Y simpatía, ciencia y humorismo, investigación y tertulia, por lo cual los resultados obtenidos abarcan también un amplio espectro, que va desde la fundación de O Mintireiro, a la realización de mapas pioneros, pasando por muchas cosas más.

Eduardo Seijas Vázquez (Chantada, 1907), se hace farmacéutico en Santiago siendo cabo del Regimiento Zamora y como tal es nombrado auxiliar de Farmacia en el hospital coruñés con veintitantos años. Después va a Monforte de Lemos, de 1930 al 1942, y a partir de ahí, a Palas de Rei, que es donde se establece hasta que muere en 1978.

El eje sobre el que pivota la actividad de Eduardo Seijas será su rebotica, llamada el Liceo de don Eduardo, o el Senado de Palas, a medida que sus habituales ganan en años y en sabiduría. El segundo del Liceo en jerarquía es Amando Losada Díaz, con quien va a escribir una de sus producciones más celebradas, El Camino Francés en la provincia de Lugo (1966), que será declarado libro de interés turístico y que contiene infinidad de conocimientos de variadas disciplinas, como lo fue su Contribución al catálogo de la flora de Lugo (Palas y Guntín), de 1952.

El que será futuro presidente de la Diputación, colaborador de El Progreso esos años, Luis Cordeiro, publica en este periódico una amplia entrevista con ambos autores en la que se repasan sus conocimientos topográficos, e históricos- artísticos de la ruta, la vinculación de los Ulloa y una pequeña aportación de la que se sienten muy orgullosos, pues constatan que el alto del Rosario es el primer punto desde donde el peregrino ve el Monte do Gozo.

De gran relevancia son los mapas hidrológicos de Lugo, Ourense, A Coruña, Guipúzcoa, Logroño, Ciudad Real y Jaén, por el carácter pionero de algunos de ellos. En tercer lugar se deben citar sus estudios de heráldica y su colección de escudos gallegos, de los que cataloga más de catorce mil con un método original del que hace partícipe al Seminario de Estudios Gallegos P. Sarmiento, donde los expone en una ocasión, al igual que en Foz y Palas.

Sus publicaciones estudian la heráldica gallega, la española y la jacobea, con especial atención a la venera. Y en el terreno anecdótico hay que añadir su Pequena estoria dun gran café, sobre el Royalty chantadino, con grabados de Ánxel y en recuerdo de Julio López Yebra.

Seijas es distinguido con la medalla de bronce del Consejo General de Colegios Oficiales Farmacéuticos de España y las encomiendas de Alfonso X el Sabio y de la Orden Civil de Sanidad. Era inspector médico municipal desde 1940.

El Liceo de don Eduardo está detrás de la edición de O Mintireiro Verdadeiro, de José Regadío, que ellos firman como O Tronas (Seijas) y Doutor Alodi (Losada).

Una vertiente más de su labor investigadora es su afición por la arqueología que le lleva a realizar interesantes descubrimientos en los castros de los alrededores, con hallazgo de objetos que van a parar al Museo Provincial de Lugo, dirigido entonces por su homónimo de apellidos cruzados, Vázquez Seijas.

Y naturalmente, también fabrica remedios para enfermos, labor donde alcanza fama de filántropo, pues cobra de acuerdo con las posibilidades de casa cual, o no cobra.

En el homenaje que le rinden los farmacéuticos, presidido por Antonio Carro Martínez, Ramiro Rueda destaca su intervención en el famoso caso del alcohol metílico y el doctor Folch pone de relieve que gracias a él, Lugo ha sido la primera provincia española en disponer de mapa hidrológico.

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