José Barro, el coche que se hace en Viveiro

El empresario de Mondoñedo abarca también los sectores del transporte, la energía, textil y construcción

ODIA LOS DOMINGOS porque interrumpen la actividad de su fábrica y porque él nunca se cansó de trabajar. Ese rasgo de su carácter, certificado por la Medalla al Trabajo que le conceden en 1931, ayuda a comprender quién fue José Barro González (Mondoñedo, 1873), hábil mecánico, inquieto emprendedor y entusiasta empresario que convierte Viveiro en uno de los enclaves automovilísticos españoles de principios de siglo.

Nace el 13 de febrero en O Vilar de Santa María de Viloalle, en cuyo panteón familiar está previsto ser enterrado; sin embargo, a petición de sus empleados reposa en Chavín, pues su viuda, Concepción Rebellón Basanta, accede a tan singular deseo. Antes estuvo casado con Basilisa Franco.

La actividad empresarial de Barro es diversa. Fue, en palabras de Camilo Barcia Trelles, el modelo español del hombre que se hace a sí mismo.

Dentro del sector del transporte crea el servicio que une Ribadeo, Viveiro, Vilalba y Lugo e invierte en un vapor para cubrir el trayecto entre Viveiro y A Coruña. En 1929 preside la sociedad para el replanteo de la playa de Covas donde en 1933 se han de construir las casas de la ciudad turística, desde el Hotel Venecia hasta A Misericordia. Amigo de Noriega Varela, el poeta escribe unos divertidos versos dedicados a esta obra.

Suyo es el suministro eléctrico a Viveiro, con dos saltos de cien y mil caballos de potencia, y durante unos años dirige la fábrica de géneros de punto de Landrove, fundada en sociedad con Ángel Durán Villarnovo.

Durán y Compañía surte de camisetas, pantalones, medias y calcetines de algodón, hilo de escocia, lana y seda, a los almacenes El Siglo, de Barcelona, y a otras casas de Sevilla, Madrid, Málaga y Galicia. Su plantilla es de 50 mujeres que allí alcanzan la instrucción si ingresan analfabetas.

Pero José Barro será recordado fundamentalmente por el complejo de Chavín, donde fabrica piezas para automóviles y los monta por entero a raíz de conseguir la representación para España de la casa francesa DeDion-Bouton, así como bicicletas, camiones y autobuses.

Su actividad se inicia en 1900 y en 1907 ya dispone de un taller de reparación de automóviles, considerado el único de Lugo. Él mismo regresa de París en 1919 con el último modelo de esta marca para ser la admiración de sus paisanos.

También representa un tiempo la casa Torrilhon y obtiene la exclusiva de los neumáticos Continental. Tiene un centenar de trabajadores.

A principios de los años 30, mantiene además la representación de Delahaye y Brockway, y carroza chasis para Aclo, Leyland, Saurer, Mercedes y otras.

Recientemente, la familia Jove localiza un viejo modelo DeDion-Bouton de Chavín en un apartado lugar de Toledo y lo restaura como pieza histórica de la automoción gallega.

Al morir sin hijos, sus sobrinos dividen sus empresas en tres: Sucesores de J. Barro SA, de carrocerías, (hasta 1978); Barro Chavín SA, para componentes industriales (hasta 1981); y Electra Barro SA, absorbida por Begasa en 1961.

Muchos de esos domingos que Barro desearía suprimir del calendario los pasa con los Reimunde en San Martiño de Mondoñedo, cuya finca atraviesa un canal donde se crían truchas.

Durante la guerra, la fábrica se militariza, y se dedica a la elaboración de cabezas de proyectiles y de espoletas, blindaje de camiones y otros cometidos. Barro es nombrado caballero de la Real Orden de Isabel la Católica. Carlos Nuevo ha profundizado en su vida con el trabajo “Un precursor da industria da automoción en Galicia”.

2 Comentarios a “José Barro, el coche que se hace en Viveiro”

  1. enrique alvarez

    Barro no dejó descendencia. Su socio, Durán, sí tuvo abundante prole. Dos de sus hijos, Angel y Luisa, vivieron en Lugo. En la Plaza de España, al lado de los Franciscanos.
    Angel estaba casado con María Teresa Miranda. Tuvieron dos hijos, Angel y Armando, cuyo nombre lleva la calle que discurre entre la Plaza de Avilés y Pintor Corredoira.
    Luisa casó con Andrés Corral. Tuvieron diez hijos.
    Hoy viven en Lugo unos veinte bisnietos y tataranietos en nuestra ciudad.

  2. Atehc

    En efecto, José Barro no tuvo descendencia. Pero su fortuna pasó básicamente a su sobrina Pepita quien, casada con Leandro Casariego Dávila, encauzó su herencia hacia una empresa de gaseosas en Viloalle (Mondoñedo), llamada CASBA, acrónimo de CASariego BArro.

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