Problemas de pareja

Los Rose quieren romper

La tesis es que Sánchez se ha hartado de Iglesias, de su chulería, sus desplantes y sus traiciones.

Peor es lo de otros, que se han hartado de Iglesias y de Sánchez. O incluso los de más allá, que ya no soportan ni a esos dos, ni a ninguno.

En fin, quedémonos con el enunciado. Sánchez empieza a no dormir por las noches, tal como él mismo pronosticó con gran visión política cuando nos aseguraba que con esos, ni de coña.

Este insomnio, sigue diciendo la tesis, habría encontrado su valeriana una vez aprobados los presupuestos, pues con ellos en el zurrón, Sánchez se ve animado a atarse los machos y meter en cintura al díscolo socio.

Ítem más, si se pone tonto, prescindirá de él y seguirá para bingo para presentarse libre de jorobas en la próxima convocatoria electoral.

Ahora bien. No podemos confirmar que la tesis sea realmente esta y no se trate de una especie de desahogo previo a la aprobación con el fin de calmar las voces indignadas dentro de su propio partido. Tampoco es fácil asegurar que con los presupuestos aprobados le baste para llegar a fin de mes gobernando en solitario.

Y por no poder confirmar, tampoco nos jugaremos el bigote en decir que las relaciones entre ambos sean hoy como las de Kramer contra Kramer, o aquellas otras tan iracundas de la guerra de los Rose.

Lo parece, porque el presidente no para de bajar la cerviz, y el vice, de alzarla, pero vaya usted a saber. El masoquismo y el sadismo han llegado a ocupar hoy amplios espacios en los comportamientos íntimos y nada nos debe asombrar demasiado.

Si se rompe la pareja no derramaremos ni un lágrima en la oscuridad de la sala de cine porque estamos secos para dramones lacrimógenos, teniendo los reales tan a mano.

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