El robo democrático

Ya se ve la España que quieren

Dime de qué presumes y te diré de qué careces. Bildu significa reunir, pero su acción es disgregadora desde el minuto uno, y si nos remontamos en la historia ya ni te cuento. Ídem del lienzo le ocurre a ERC.

Dicen los ingenuos que es bueno integrarlos en la política española y que participen en la toma de decisiones porque son uno más. Uno más también es el asesino de las niñas de Alcasser y no por esa razón lo elegimos para tomar juntos las cañas.

La intención declarada de ambos es trocear el Estado español y quedarse para ellos una parte sustanciosa, es decir, robarnos a los demás lo que por ley y por historia nos pertenece a todos.

El partido que en teoría debería representar la garantía de que ese robo no va a ocurrir nunca emplea los fondos comunes en fortalecer el avance del saqueo, bajo la excusa de que no le llegan sus votos para gobernar y está dispuesto a pagar el apoyo con lo que no es suyo.

Y ahí está el meollo de la cuestión. Se está traficando con una moneda cuya propiedad no es de ningún gobierno por grande que sea la mayoría que lo sustente, con lo cual se está produciendo un fraude de ley que tendrá la calificación jurídica pertinente; y se hace con el rostro impertérrito de todos los espectadores, de todas las instancias, de todos los poderes.

Va a ser difícil explicarlo a las generaciones venideras sin aludir al cambio de color de los calzoncillos.

Para colmo de ridiculeces, han logrado instalar el mantra de que el ciudadano debe permitir toda esta actuación porque es lo democrático. ¡Carajo! No sabíamos que un delito podía alcanzar tan excelsa categoría.

Tengan cuidado con esos razonamientos porque a la mínima se han pasado ustedes al otro lado de la fuerza, el de los golpistas.

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