A rostro descubierto

Esa letra le salió de corrido

Sánchez y Rufián se han cargado el estado de las autonomías, o están a punto de hacerlo por la vía de la fiscalidad.

Si ha de haber la misma fiscalidad en todas las autonomías, ¿para qué vale la autonomía? E incluso, si ha de haberla, ¿por qué ha de ser al alza y no a la baja?

Si Madrid puede a la baja y atrae a empresas catalanas, ¿por qué no la baja Cataluña y atrae a empresas madrileñas?

¿Por qué Sánchez se arrima a Rufián y no a Ayuso?

Bueno, esto último se plantea como pregunta retórica, no es que me haya dado un golpe en la cabeza con la esquinera de mármol en la cocina.

La imagen de Rufián reclamando café para todos es una de las mezquindades más sublimes que la política nos ha dado contemplar desde el sillón y sin pagar entrada. Solo la supera comprobar que el presidente tiene orejas receptivas a tamaño desatino.

Hasta los de Puigdemont se han levantado de cuartos traseros al ver la enorme sintonía que existe entre ERC y “el presidente del Gobierno que nos está oprimiendo”.

Si no nos saliera carísimo no sería un mal espectáculo observar el ataque de cuernos que sufre el PNV por culpa de la cercanía que Bildu y Sánchez demuestran a cada paso y que él trata de suavizar enviándoles ramitos de violeta, ya sea por el Día de la Madre, o sin motivo.

Decía Enrique Santos Discépolo en su memorable Cambalache, “el que no llora no mama y el que no afana es un gil”. Pandilla de menesterosos morales que vienen corrompidos de casa, sin otra ideología que exprimir al ciudadano para el pago de sus ramalazos de dictacruda.

¿Dónde la democracia?, se preguntan algunas almas cándidas en torpe averiguación de su etimología. La democracia la estamos viendo pasar camino del matadero.

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