Crisis o negocio

La nueva imagen turística en Alemania

Ayer se escuchó por parte de miembros del Gobierno que esto era un desastre. Hoy ya hemos conseguido que califiquen la situación en Canarias de crisis humanitaria. El reconocimiento de la enfermedad es el primer paso para la curación, dice la medicina.

Lo complicado del caso es que no existe una sola voz unívoca que emane del mismo organismo y así no hay manera de saber si son conscientes de lo que ocurre, si han pactado con Bildu, si caminamos hacia donde quieren o si vamos a estrellarnos por libre.

La noticia es que tres ministros se han puesto a trabajar para que la crisis humanitaria de Canarias no se lleve por delante a los que han llegado, a las islas y a todos nosotros, mucho antes de que dominemos la pandemia por el rabo.

Algunas de esas gestiones se llevan a cabo en el principal origen de las embarcaciones, Marruecos, y allí es muy probable que el ministro Marlaska sea preguntado por esas ansias enormes del Gobierno español en apoyar el referéndum en el Sáhara, un asunto que al monarca de ese país le produce excoriaciones y sarpullidos.

Y entonces Marlaska se verá en la necesidad de negar que el Gobierno español apoye la consulta, ante lo cual le recordarán que su vicepresidente segundo sí lo hace. ¿Qué tipo de Gobierno es ese que se permite defender una idea y su contraria?

Y el ministro quedará chafado, sin fuerza, ni argumentos, por muchas prebendas, regalos y concesiones que se estén realizando a nuestro amigo del sur.

Tal como están las cosas, cada súbdito que logre poner en España y cada euro que estos reenvíen a Marruecos, será para ellos un doble éxito comercial. Y si se los da el Gobierno español por no hacer nada, el éxito es triple y redondo.

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