No es un desastre

Esto es un desastre

Uno o varios miembros del Gobierno han dicho de forma audible algo así como que “esto es un desastre”, y claro, nos han dejado muy preocupados porque estos señores designados para tan altas responsabilidades demuestran no tener la sensibilidad ni el conocimiento suficientes para analizar con exactitud el berenjenal donde se han metido.

Señores, esto no es un desastre, es un crimen.

Un desastre son las lluvias monzónicas cuando arrasan con poblados enteros, o el Vesubio cuando deja a Pompeya y Herculano convertidas en cementerios de la noche a la mañana. Esos son desastres imposibles de evitar ante los que solo cabe oponer una laboriosa recuperación que puede llevar siglos.

Lo de este Gobierno no se parece en nada a esas calamidades porque la maldita ley Celaá contra el castellano, la concertada y la educación especial de los más desfavorecidos es premeditada, como los crímenes que se planifican en los antros de hediondez contrastada; porque el entreguismo a los enemigos más contumaces de España para que la destruyan financiados por los presupuestos generales de todos es premeditado y planificado con absoluta sangre fría en despachos oficiales que ahora sirven de pasapurés para cerebros descalcificados por la pandemia; porque la alianza con una formación de aspiraciones comunistas que intenta jibarizarnos hasta la mendicidad y el conformismo es urdida y madurada en seco por la cabeza pensante de este plan de exterminio.

Nada es consecuencia de un desastre aunque los resultados sean igualmente funestos. Por eso, quien desde dentro haya querido desahogarse autocalificándose como un tsunami devastador, debe saber que aquellos son casuales, fruto de leyes incontroladas por los hombres y lo suyo es crimen meditado y alevoso. No se confundan.

2 Comentarios a “No es un desastre”

  1. Moncho

    Se te olvidó, el acceso a la carrera de inspectores, que es tan grave o más que los apartados que citas, puesto que se podrá acceder sin oposición, que de momento es el único método válido para ser objetivo y no vendido al sistema que te elige.

  2. Tolodapinza

    Mi resumen de como “está la cosa” sería este, con permiso:

    Después de algunas legislaturas en las que la izquierda ha gobernado enseñando la patita pero sin atreverse a descararse del todo, ha llegado una hornada de izquierdistas “killers” (copyright Arturo Pérez Reverte) que han decidido tirar por la calle de en medio por las bravas y al que le disguste y quiera cantar, que cante. Estas son lentejas.

    Mentalidad de esta nueva izquierda trufada con/asociada a ideologías corrosivas e interesadas en mojar cuchara: «Hemos llegado al mando, pues vamos a mandar y legislar como nos dé la gana, sin manías; que ya era hora de que llegara nuestra hora y la usáramos sin contemplaciones».

    Todo lo demás, humo y ruido.

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