Pillados por segunda vez

Hay más verdad en esos colmillos

La condena a los ciudadanos Echenique Robba y Del Olmo Ibáñez tiene un doble significado que a nadie pasa por alto. No es doble porque sean dos, sino porque además de ciudadanos sujetos a la ley como cualquiera de nosotros, ocupan unos cargos dentro de una estructura que ahora mismo está gobernando, y aunque no lo estuviese, tiene como legítima aspiración administrar el bien común de los españoles en un futuro inmediato, lo cual es de sumo interés para todos, pues se trata de nuestro patrimonio.

Echenique Robba es portavoz en el Congreso de su organización política, y Del Olmo Ibáñez, secretario de Comunicación de la misma, Dircom o asesor de Pablo Iglesias en ese ámbito. Dicho sin cargos, por sus manos circula la parte magra de los mensajes que desean hacer llegar a los diputados y al público en general y que ahora han sido señaladas como infames por una intromisión ilegítima en el honor de un inocente ya fallecido, acusado de violación por partida doble para justificar el asesinato por cometido por una correligionaria. Ahí queda eso.

La Justicia nos advierte que existen serios motivos para dudar de todo lo que salga por la boca de estos peligrosos perjuros.

La sentencia llueve sobre mojado, pues hace poco también se supo que la acusación por acoso sexual contra su abogado Calvente era más falsa que los colmillos de Christopher Lee.

Se ve que la finalidad de abonar el terreno con machismo a mansalva es plantar luego por doquier falsos acosos y violaciones que les favorezcan.

Pues lleváis un porcentaje clamoroso. De dos investigadas, dos falsas. Y es que la mentira es un arma poderosa, limpia y fácil de usar, pero de patas cortas y no nos estamos refiriendo a ninguno de los ahora condenados.

Un comentario a “Pillados por segunda vez”

  1. Moncho

    Qué non estariamos oindo si fosen politicos de dereitas?. Cantas cabezas estaría pedindo estes impresentables? Para cando a dimisión de un condenado por dúas veces?. Xa está ben de demagoxia e que comencen a aplicarse a mesma vara de medir que para os demais.

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