El del moño

Azaña como sapo, en El Siglo Futuro

Interior le quiere buscar las cosquillas al subinspector de Policía y portavoz sindical, Alfredo Perdiguero, por haberse referido a Pablo Iglesias como “el vicepresidente de este Gobierno, el del moño”, una expresión que al ministerio le parece de todo punto inaceptable, aunque por el contrario considera correcto y maravilloso que el personaje aludido haya expresado su emoción al contemplar cómo las masas vandálicas le patean el cráneo a un compañero de Perdiguero.

Hoy no debe extrañar a nadie que pasen estas cosas porque son las propias de un pollo descabezado, y aquí pollos hay muchos, pero cabeza, ninguna.

“El del moño” es una expresión que ni miente, ni amenaza, ni exagera. Describe. ¿Es irrespetuosa dentro de la cadena de mando? Quizás, pero el aludido jamás se arrepintió de su gusto por patear cabezas policiales y eso es algo más que falta de respeto, es un delito, máxime si vicepresides el Gobierno de todos.

A su antecesor Azaña le llamaban Manolito el Verrugas. Lo decía la prensa, esto es, Gracia y Justicia, Don Gedeón y por ahí, pero a él nunca se le ocurrió pensar que era una falta de respeto, porque el hombre tenía tres de ellas indisimulables y en pleno rostro. Iguales que el moño, que se le ve a distancia.

A Santiago Casares Quiroga lo tildaron de Santiaguiño Calcetines porque los usaba de seda y de vivos colores, una prenda de supina elegancia cuando los hombres solo alternaban los grises con el negro. Hasta ahora ningún político había sido El del moño por falta de género, y para uno que lo lleva con tanto donaire, Interior debe comprender que es difícil sustraerse a su influjo, de igual manera que para todo el mundo, Moshe Dayan era El del parche, siendo héroe de guerra.

El problema no es que Perdiguero diga “El del moño”, sino que no sea héroe de nada.

2 Comentarios a “El del moño”

  1. Moncho

    Non so se lle coñece como o do moño neste intre, antes foi o coletas e despois o chepas, todo elo pertence o seu físico, e sin non quere que o nominen como o do moño, que cambie o peiteado.

  2. Moncho

    Parece que ten a pel moi fina, cando lle toca a el, pois que vaia facendo un pouco de calo.

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