Silvia Veiga, la Maja de España que se negó a firmar

La mindoniense es elegida en Zaragoza y pese a rechazar el contrato que se le exige,llega a ser dama de Maja Internacional

EL DE MAYO de 1966 fue un mes trepidante en una vida tan previsible como puede ser la de una encargada de peluquería esos años en Lugo.

Todo comienza cuando Alicia Castro López y su marido, el maestro José Santos Meilán, propietarios de la Peluquería Alicia _ primero, en el 18 de julio, luego en Santo Domingo _, reciben las bases del concurso Maja de España y Maja Internacional, que organiza Henry-Colomer y cuya fase final tendrá lugar en el palacio de la Lonja de Zaragoza.

Alicia cree que su encargada, una muchacha de 18 años, responde a lo que requieren y se lo propone. Silvia Veiga García (Mondoñedo, 1948), acepta y comienza su aventura.

En realidad hay un antecedente no citado. El año anterior Alicia se ha presentado al concurso de peluquería Copa Ciudad de Barcelona y ha quedado en segundo lugar. Además, está acostumbrada al trajín de los campeonatos mundiales, al Ciudad de Córdoba o al festival del Price. Esos éxitos le animan a intentarlo.

El primer paso consiste en reflejar en una fotografía la belleza de Silvia luciendo mantilla y peineta, trámite exigido para ser seleccionada. El encargado de llevarlo a cabo es un treintañero que ya goza de prestigio artístico, Ulises López Sarry. El resultado, que aparece en el cromo adjunto, no puede ser más satisfactorio. Silvia es seleccionada como maja de Galicia en la gala final.

Las 14 jóvenes desfilan y bailan con los cadetes de la Academia General Militar de Zaragoza. Luego, la cena y finalmente el jurado _ Perico Chicote en él _, anuncia que su decisión va a estar entre Zaragoza, Cataluña, Galicia y Sevilla. Minutos de suspense y el empresario patrocinador, Josep Colomer Ametller, le impone la banda de Maja de España a Silvia.

En La Vanguardia la ven como la Maja de los Ojos Grandes, en laica correspondencia con la patrona lucense. No es corto el piropo. Entre otros premios, trajes, un collar de perlas y un recorrido por Madrid, Zaragoza, Cuenca, Huesca, Teruel y otras provincias.

Doce días después debe concurrir al certamen de Maja Internacional y ahí se destapan las diferencias existentes entre varias candidatas y la organización. Silvia, la portuguesa y otras jóvenes se niegan a firmar los contratos que les ponen delante sin que expliquen abiertamente los motivos.

Pese a ello, participan en la gala y aunque se asegura que las no firmantes se han quedado sin opciones, Silvia es elegida tercera dama de honor de la ganadora, la danesa Joannette Christjansen, con quien la vemos en el cromo. Completan el estrado Irlanda y Bélgica.

El periodista con raíces lucenses, Javier de Montini, informa sobre su negativa y aclara: “además no es una mojigata ni una chica que se coma los santos a puñados”. ¿A qué le obligaba el contrato? Ella insiste:

_ Si participé en la elección de Maja Internacional fue por no dejar a España sin representante.

La sombra del contrato abusivo no apaga el relumbrón que ese momento recibe la joven y la propia provincia de Lugo.

En efecto, ella había nacido en Mondoñedo, donde es bautizada en la parroquial de Santiago, aunque a los pocos días sus padres, el industrial de Castroverde, Baldomero Veiga Veiga, y la asturiana de Oscos, Filomena García Lombardero, se trasladan a Lugo para registrarla.

Tras los fastos zaragozanos, Silvia se incorpora a su trabajo. Hace algún saque de honor en partidos del C.D. Lugo, impone bandas de belleza, le presentan al ministro de la Gobernación, Camilo Alonso Vega y vuelve a su vida de siempre.

Comenta