El efecto menguante

El menguador

El efecto Sánchez, también llamado efecto Iglesias, es un curioso fenómeno físico que afecta al tamaño de los currículos y que se enuncia como el principio de Arquímedes: Toda persona sumergida en el entorno del Gobierno desaloja parte de su prestigio profesional en proporción inversa a la cercanía que establezca con él.

Por ejemplo, Sergio Ramos marcaba todos los penaltis que se le pusiesen por delante cuando defendía la camiseta de España con Rajoy. Ahora ya pueden pitarle dos a favor, que fallará los dos. Luis Enrique también era muy bueno, pero ahora empata con Suiza.

Fernando Simón era un epidemiólogo de mucho prestigio. O al menos, de prestigio. Al cabo de unos meses en contacto con Sánchez, los colegios médicos le acusan de “incapacidad manifiesta y prolongada”. ¡No se ha visto un deterioro tan inmediato desde que Arturo Estévez, inventor del motor de agua, pasa de héroe a villano por mor de las petroleras.

Otro caso, José Félix Tezanos era un reputado sociólogo, presidente de la Fundación Sistema, guerrista y autor prolífico. Desde que Sánchez lo ha puesto en el CIS a hoy, se ha encogido hasta convertirse en un mero pinche de encuestas. Ni siquiera cocinero, porque quien decide el plato es otro.

El caso de Marlaska, el increíble juez menguante, va a ser estudiado en las universidades especializadas en nanotecnología por su posible aplicación en la conquista del espacio enviando astronautas mucho más bajitos. Y hablando de astronautas, el caso de Pedro Duque también es digno de estudio, porque el hombre ha bajado como de la Luna a la Tierra en cuestión de semanas.

También hay que decir en honor a la verdad que algunas mujeres _ Irene, Lastra, Begoña _, se han visto propulsadas a espacios siderales nunca imaginados por ellas.

Un comentario a “El efecto menguante”

  1. bernardo.arre

    Y en lo de la menguanza no tendrá algo que ver que se pone usted cada ver más lejos? Lo digo por eso de la perspectiva..

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