Con Sánchez me acuesto

De la Cierva también cerró todo (Inocencio Medina Vera, de Gedeón)

Ponen en labios de Hegel esta reflexión: “Si te casas, te arrepentirás; si no te casas, te arrepentirás. Te cases o no te cases, te arrepentirás”.

Por alguna razón que no acabo de localizar, me vino hoy a la cabeza que este análisis era propio de la jornada.

Tradicionalmente el toque de queda _ o el cubre-fuegos que se ordenaba para evitar incendios _, se ha relacionado con los malos políticos, con los autoritarios y los carlistas. Es así. Qué le vamos a hacer.

Un alcalde de Villamanrique de la Condesa, en Sevilla, lo decreta sin ley que lo ampare para controlar a sus enemigos políticos y el tiro le sale por la culata. Otro de Segorbe lo impone desde las once de la noche y se carga el teatro, los cafés y la alegría de aquella población castellonense.

¿Y si mi mujer está de parto?, se preguntan sus vecinos. “Que mee hacia dentro _ responden los graciosos _. En Segorbe ni Dios sale después de las once”.

A Dalmacio Iglesias los gerundenses lo ponen de chupa de dómine cuando les habla del toque de queda. “Con los carlistas no se negocia”, le espetan. Además el pobre era extremeño,

A otro que le va fatal con el toque de marras es a Juan de la Cierva Peñafiel, padre del inventor y abuelo del historiador y del primer Oscar español. Como había nacido en Mula, le decían: “Si es de Mula, será mulo”, lo cual, ya sabemos, es imposible.

De la Cierva también echa mano de la medida desde las once de la noche y sus adversarios le componen un cuarteto lira muy gracioso:

“Con La Cierva me acuesto, / con él me levanto, / con don Antonio Maura / y don Eduardo Dato”.

Hegel finaliza así su chascarrillo: “Ríete por las locuras del mundo o llora por ellas, lamentarás las dos. Esto, caballeros, es el resumen y la sustancia de toda filosofía.”

Un comentario a “Con Sánchez me acuesto”

  1. Ramon

    Non sei si rir ou chorar, mellor quedo no medio, así non teño que me arrepentir. Ou arepentireime igual?.

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