Antón Figueroa, el director de las tertulias

El médico y farmacéutico participa en la fundación de Galaxia y organiza la primera exposición de Grandío

FUE FIGUEROISTA, COMO su padre. Es decir, recibe una beca de 1.500 pts de la Fundación Figueroa que su ilustre antepasado, Manuel Ventura Figueroa Barreiro, constituye para ayudar a sus descendientes en sus estudios.

Antón Figueroa Mosteiro (Curtis, 1915), llega a Lugo con dos años y en ella estudia Farmacia por libre. Se licencia en Santiago en 1935 y luego hará Medicina en Salamanca.

Su padre, el farmacéutico Manuel Figueroa Barros, natural de Viascón (Cotobade), se establece en Curtis antes de hacerlo en Gijón, pero el 1919 ya está de vuelta en Lugo, donde abre la Farmacia Central, la Droguería Central y el Laboratorio Celta.

Produce el Tópico Kirsem, los sellos analgésicos, polvos Visé y el bálsamo Celta. Como el caballero que anuncia el bálsamo se parece al del linimento Sloan, se decide convertir su bigote en barba poblada.

Cuando fallece en 1944, los hermanos Manuel, Antón, Domingo, y María se reparten los establecimientos. Abierta la nueva oficina de farmacia La Cruz, el laboratorio se traslada a Conde Pallares.

Otros preparados de esa nueva época son el bicarbonato sódico, el matalombrices La Cruz, aceite de ricino, varios tipos de vaselina y un pectoral Infantil, así como una línea de perfumería llamada Luccina.

Había colaborado con Exiquio Sánchez Cuesta en la campaña antituberculosa, pero tiempo después se le rechaza la documentación para poder ejercer la medicina hasta 1968. En 1934 funda con Piñeiro las Mocedades Nacionalistas.

En su rebotica se va a establecer una de las tertulias más sonadas de la ciudad, y él mismo también será principal animador de las del Metropol y el Méndez Núñez.

Es gente poco favorable al régimen, aunque su gravedad no suele pasar de algún chiste sobre el Caudillo y lo oído en la Pirenaica. La frecuenta Fole, gran amigo de Antón al que dedica el artículo La Caracola. También Manuel María, Pepito Gayoso, Epifanio Ramos, Pimentel, Manolo Veral, Milucho Gil y otros. Es fácil saber cuándo se celebra. Basta consultar qué farmacias están de guardia.

La rebotica tiene el honor de haber albergado la primera exposición de Tino Grandío, aquella que estuvo a punto de dar al traste con su vocación, pues después de recorrerla, Julia Minguillón le recomienda que se dedique a la escultura. Menos mal que Grandío interpreta que son celos y sigue pintando.

A veces organizan excursiones y alguna queda para la historia gracias a las fotografías de Antón, como la de Sobrado dos Monxes, previo paso por San Paio de Narla, donde aparecen Fole, Romero Boelle, Del Río, Mouriz, Pimentel y Celestino.

Una de esas salidas habría deseado no realizarla. El 28-X-1956, Antón y su mujer, Adela Panisse Ferrer toman su Citröen acompañados por el artista Arcadio Romero Boelle y el médico Antonio Arias Vázquez para dirigirse al estadio coruñés de Riazor.

Esa tarde juega el Deportivo contra el Real Madrid. Ninguno de los cuatro llega al partido, pues el coche conducido por Antón choca de costado con un camión en San Pedro de Nós. Muere Romero Boelle y él sufre varias heridas. Adela solo tiene un golpe en la frente y Arias sale prácticamente ileso.

Participa en la fundación de la Editorial Galaxia y con la restauración de la democracia, milita en el partido socialista del que es presidente de la agrupación local.

Cuando muere el 26 de octubre de 2005, Epifanio Ramos recuerda los versos humorísticos que él repite en ocasiones: “Vinieron los sarracenos y nos molieron a palos / que Dios ayuda a los malos / cuando son más que los buenos”.

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