El padrino 2020

La imagen de la rectitud

Es todo tan sucio, tan rastrero, indigno y hampón que se necesita un Mario Puzo para contarlo. Quizás cuando se escriba, el padrino ya habrá culminado su faena, o quién sabe si lo han elevado a duque, o si vive en Waterloo. Una de tres.

Es lo que pasa ahora cuando leemos que en efecto, fue José Ricardo de Prada el magistrado que coló el huevo envenenado en la cesta de Rajoy para abrirle la puerta del Palacio de Invierno al cuajarón rojo que lo tomó tan ricamente y a dos carrillos.

En realidad lo teníamos que saber porque la historia reciente de España es una sucesión de golpes de estado que lo mismo alumbran repúblicas como revoluciones nacional-sindicalistas, o lo contrario de lo que exista, porque esa es la gran coartada para atreverse a todo. Sois muy malos, muy corruptos o muy lo que sea, y aquí vengo yo de salvapatrias.

La caída de Rajoy y el advenimiento del sanchismo desilustrado pasará a la historia como otro de esos momentos en los que el hilo de los acontecimientos se rompe por algo que no está previsto en las leyes, con resultados desconocidos para la ciudadanía, porque lo que nace sin control no desea tenerlo por encima nunca más.

Vito Corleone vive fuera de la ley; la impone él y todos se miran con caras de espanto cuando alguien se la salta, así sean sus propios hijos porque saben que será implacable. Hasta la banda más desalmada necesita una férrea normativa si quiere permanecer.

En este caso los padrinos quieren estar dentro y fuera al mismo tiempo para no ser vigilados jamás, pero para controlarlo absolutamente todo.

Lo increíble es que nadie lo vea y lo impida. Incluso que crezca o se mantenga el número de ciudadanos que aplauden con las orejas.

A Puzo le costaría trabajo contarlo porque una familia mafiosa acaba por ser previsible, pero esto…

Un comentario a “El padrino 2020”

  1. Tolodapinza

    Supongo que el antepenúltimo párrafo de esta bitácora se refiere al intento del Doctor Cum Fraude, “porque lo digo yo”, de pastelear el CGPJ imponiendo unilateralmente y a capón el nombramiento en ese organismo de jueces partidarios acérrimos del PSOE en su totalidad.

    El personal anda espantado ante esta cacicada, todavía no consumada pero perfectamente posible sabiendo como es el chaval.

    Yo abomino de esta decisión, y no solamente porque con ella se rompa del todo (bastante rota ya estaba, no vayan a creer) la independencia del poder judicial; sino porque es una decisión de una majadería insuperable. Todos sabemos que es mucho mejor un malvado que un idiota: pues esta propuesta es de una idiotez tremenda.

    ¿Porqué afirmo eso? Pues muy fácil. Los demás partidos, obviamente perjudicados por esta cacicada (pienso obviamente en el PP, pero también en otros), podrán razonar así: «Con que estas son las reglas del juego, ¿no? Pues muy bien, me has obligado a un ‘trágala’ pero en cuanto yo gobierne me acogeré igualmente a estas reglas y desmantelaré “tu CGPJ” para instaurar el mío, con los jueces de mi escudería en primer tiempo de saludo. Será entonces para ti el ‘trágala’. Donde las dabas las tomarás, majete».

    Lo que pretende el Doctor Cum Fraude, evidentemente, no tiene un pase.

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