Luis Tosar, 50 personajes que hacen de actor

Esta semana cumple 49 años sin dejar de lucirse en cada uno de los papeles que acepta dar vida

LE GUSTA PRESUMIR de patria rural y por eso en algunas biografías se dice que Luis López Tosar (Lugo, 1971), nace en Cospeito, y otras precisan que en Xustás, aunque ahí solo crece y es un niño feliz, que no es poco.

Ha sido el actor más reclamado para esos papeles en los que su mera presencia tiene que comunicar al espectador el significado de sus silencios. Y lo siguen llamando porque todavía no se conoce el límite de sus registros.

En Xustás entra en contacto con la naturaleza, la guitarra y las chicas, aunque también con la cerveza y la pesca más o menos furtiva, o sea, sin papeles. Como además cita la parroquia cuando le dan un Goya, allí le dedican un monolito las Xentes de Xustás.

Testigos del acto son sus padres, Alicia Tosar y Luis López, el sastre reconvertido en agente comercial, su hermana Pilar, y la mayoría de los vecinos encabezados por Gonzalo Rodríguez, el presidente de la asociación, y el de la Diputación, José Ramón Gómez Besteiro, que rinde recuerdo a Rufino, el abuelo del actor, “que nada lle tiña que envexar aos grandes humoristas”.

El otro núcleo duro de Tosar está en Lugo, Son sus compañeros de instituto y de los Maristas, como Jorge Coira y José Luis Mayor Balboa, fallecido a los 30 años, como Los Contentos, o Antonio Pereira y aquel disfraz de Sony Crockett _ el de Miami vice _, cuya foto guarda celoso para que no caiga en manos de algún periodista sin escrúpulos.

Aquella generación, los Coira, Pereira y él, van a hacer cine casi por mandato de los tiempos y a esa vocación común contribuye su profesora de Literatura, Mavisa, que con sabia mano reconduce la actividad exhibicionista del juvenil Toxi, Luis o Luisito, apartándolo del break-dance y encauzándolo hacia el teatro y la lectura.

Él sigue hablando de cine con Jorge Coira en la última fila del aula del Nosa Señora dos Ollos Grandes, pero la chispa ya ha prendido en ambos. Se llamó Noctifer, un mediometraje sobre un vampiro enamorado de una tal Gertrudis.

Sobre Mavisa, Tosar recuerda que “me puso en primera fila a leer en voz alta: poesía, narrativa… Fue una domesticación a lo bruto. A mí la gente del aula de teatro del instituto no me gustaba. Nunca me han gustado los que ejercen de intelectuales”.

Pero con Mavisa no fue así. Hacen un trato. Si tú representas, le dijo ella, yo dirijo. Aceptó y montan “La lección”, de Eugène Ionesco. Cuando se ve en el escenario Luis descubre que lo suyo es la actuación. Se le ilumina la cara y ya no lo duda desde entonces.

Eso sí, como le echan un mal de ojo, necesita liberarse de él por medio de unas meigas. Con el rumbo claro y espantados los malos augurios, llegan las Mareas Vivas de Antón Reixa y su barca recibe el viento de popa. “No volví a hacer nada que no me interesara”, dice él a modo de consejo para navegantes.

Desde Coira, Reixa e Icíar Bollaín, que lo llama para Flores de otro mundo, su filmografía apabulla. Ha trabajado mucho y ha trabajado bien. Cuando repasas sus títulos te das cuenta de que muchas de ellas se construyen a partir de su personaje. Si él funciona, funciona toda la película y no hay pinchazos donde desmentir esta ley.

Por citar las más evidentes, recuerden estas seis; Intemperie, Quien a hierro mata, Mientras duermes, Celda 211, Te doy mis ojos o La flaqueza del bolchevique.

Dice que sueña viéndose en situaciones ridículas, mal vestido o desnudo en un escenario. Son sus personajes que se rebelan contra el actor que los hace posibles. Feliz 49 cumpleaños.

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