Con un poco de azúcar

¿Quién se va a tomar esta dictacruda de nada, monín?

El SPDGHH (Sindicato de Plumillas Defensores del Gobierno Haga lo que Haga) está de enhorabuena. Este mes cobrarán el doble porque el trabajo que se les pone por delante trae mucha tela que cortar.

Entre otras variadas cuestiones que se arrastran con la legislatura de una manera consustancial, de la misma forma que las ballenas jorobadas cargan de por vida con la curvatura que les da nombre, se añaden día tras día sapos de muy difícil deglución que necesitan del azúcar y la pedagogía que estos ilustres profesionales de la palabra culta saben dispensar a través de tertulias y escaparates bien aceitados con ese fin.

Que si el estado de alarma en Madrid es un dechado de exquisitez legislativa, que si Bildu presionó para no cerrar Navarra, que si el CGPJ debe reducirse a ser la correa de transmisión de la voluntad jurídica del Gobierno, avalar sus tropelías y sobre todo, impedir que a Iglesias le nazcan delitos como nardos apoyados en la cadera…

En fin, cosillas que nos acercan a pasos agigantados a los abismos de la dictacruda, esa que pretenden darnos a cucharadas y sin pasar por la sartén, a base de ruina, miedo e ineficacia.

Tiene el sindicato por delante la inmensa tarea de convencer a la ciudadanía de que la independencia judicial pasa por su dependencia política, un objetivo que ya lo han alcanzado democracias tan relevantes como Cuba, Corea del Norte, Venezuela, China, Rusia y Polonia, así como otras que por suerte ya han desaparecido de la faz de la tierra para suerte de sus habitantes.

La demolición de todo atisbo democrático ya no se disimula. Se plantea con luz y taquígrafos porque Sánchez e Iglesias van a por todas y a por todos.

El Sindicato ha empezado a trabajar y otra de sus misiones es decir que exageramos. Ojalá.

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