Bilbao, ida y vuelta

Celaá el 8M, bien protegida con guantes de látex porque no pasaba nada

Fuentes cercanas a la ministra Celaá han confirmado que los de Bilbao no solo nacen donde les da la gana, sino que también se confinan donde más les conviene.

Estos son los hechos.

La ministra pasó la noche del jueves al viernes muy malita en Bilbao. Por la mañana la llama el presidente y le dice:

_ Vente pa Madrid, Isabel, que tenemos que confinar.

_ Es que estoy muy malita.

_ ¿No será…?

_ No, no creo.

_ Pues llama a tu médico, le pides hora, vienes a Madrid, confinamos y con las mismas pillas otro avión y santaspascuas, te vas a la consulta.

_ Si me identifican nos crujen.

_ ¡Qué va! Elemental, entras de última y sales de primera. Te calzas una mascarilla bien grande y no te reconoce ni Villarejo.

_ ¡Dios te oiga, presidente!

_ ¡Isabel, que soy agnóstico!

_ Perdón, se me fue el santo al cielo.

_ ¡Y dale! Lo dicho, llama a tu médico, que será de la privada, supongo, y que te reciba a la vuelta de Madrid. ¿No ves que eres una ministra socialista? ¡Y de Bilbao! ¡Es que rozas la perfección!

Dicho y hecho. El episodio no tiene mayor recorrido, pero cuando se toman decisiones de tamaño extralargo, cuando se aducen razones de suma gravedad, a quienes les perjudica les gustaría ver en sus mandatarios los comportamientos ejemplares que ellos exigen.

Citas con el médico, o compromisos de cualquier otra índole que sirvan como excusa, los tienen todos y cada uno de los madrileños y hasta es posible que el encuentro de la ministra con su doctor esté más justificado que el desembarco de Normandía, pero siendo así, doña Isabel, suba usted al avión con la cabeza bien alta con su información privilegiada, no se refugie detrás de los visillos y baje con el paso garboso que caracteriza a las personas orgullosas de su trabajo.

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