Un lío de faltas

Dina y su móvil, una imagen para la historia

Desde que Iglesias se convierte en un personaje público, en un tipo reconocible por la calle como Belén Esteban, su relación con la justicia ha sido como la del agua y el aceite. Donde está el uno no está la otra.

Da lo mismo que se hable en el plano ideológico que en el patrimonial o el inmobiliario; que sea sobre la financiación del partido, en asuntos de inquilinato, comportamientos callejeros, acosos personales, relaciones con organizaciones terroristas o con la ley de Boyle Mariotte. Por un lado van las leyes, y por otro, el señorito.

Incluso, si alguna disposición no le da tiempo a infringir, ahí están numerosos compañeros de formación siempre dispuestos a colocarse al otro lado de la legalidad, ya sea con respecto a las obligaciones tributarias, a la Seguridad Social, o a los reglamentos, las becas y trabajos remunerados en la universidad; por citar solo tres que ponen de manifiesto la variada gama de faltas y delitos.

Desde ayer le han caído encima unos cuantos más que el juez García Castellón tuvo a bien remitir al Supremo por ver qué hacemos con el señorito vicepresidente y su marcada alergia al cumplimiento de la ley.

Aquello que en su día fue un lío de faldas es hoy un convoluto que Sánchez tiene a mitad de tráquea y que necesitar extirpar, porque tener sentado todavía al personaje en el Consejo de Ministros es como quien tiene a Al Capone de delegado de Hacienda en Chicago.

Pujol quería la independencia para librarse de lo suyo. Iglesias también cree que con la república saldría mejor parado. Los dos sueñan con mangonearlo todo y no se andan con chiquitas.

Si EE.UU. fue algún día el país de las oportunidades, España es hoy el de las irregularidades. No esperen ceses o dimisiones. Eso sería lo legal y ya hemos visto lo del aceite y el agua.

Un comentario a “Un lío de faltas”

  1. Tolodapinza

    Como ya llevo dicho en otros comentarios, la izmierda en general y el PSOE en particular carecen de complejos y manías.

    O sea, el vicepandemias recibe “en custodia” el teléfono móvil de una ‘groupie’ y destruye su tarjeta de memoria (o como se le llame a eso) por si acaso su contenido puede acarrearle consecuencias. A cambio premia a la ‘groupie’ con la dirección de un medio informativo creado a propósito. Creado con dinero público, no faltaba más.

    ¿Que la justicia le puede pedir cuentas? ¡Quiá! Para eso su señorito ya ha nombrado como Fiscala Generala del Estado a una moza de su cuerda, que antes había sido Ministra de Justicia bajo el mandato de ese mismo señorito. Obviamente, la justicia ya ha dicho que lo del vicepandemias es una pataleta por parte de la vil oposición, sin fundamento jurídico ni probatorio. Y a vivir, que son dos días.

    ¿Se va comprendiendo lo de la carencia de complejos de la izmierda?

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