La Corinna General

Me han dicho que el rey…

El instructor de la Causa general sobre la dominación roja en España _ vulgo, Causa General _, fue el ministro de Justicia catalán, Eduardo Aunós, antiguo militante de la Lliga Regionalista.

Lo hizo naturalmente con el beneplácito, la aquiescencia y la anuencia del propio Franco.

Ahora, la instructora de la Causa general contra Juan Carlos I se llama Corinna Larsen, y sucesivamente, Corinna Adkins y Corinna zu Sayn-Wittgenstein.

La primera causa tuvo fines propagandísticos que justificaban ante la opinión pública internacional el levantamiento en armas contra aquel lamentable estado de cosas.

La que promueve con tenaz encono esta mujer tiene los fines menos definidos, porque a los que son evidentes a primera vista podrían sumarse otros que hoy no están encima de la mesa.

Huele a venganza, a política recaudatoria, a lavado, de imagen, a caldo gordo _ para Inda y su medio _, a republicanismo y a cuernos. Huele a tantas cosas que posiblemente haya más, pero cuando llueve no salen las mariposas y hay que esperar a que escampe para verlas.

Llevamos meses oyendo a Corinna y suena a viejo. Posiblemente ni ella sepa el porcentaje de verdad que hay en sus palabras. Nos pasa a todos. Contamos lo que nos ha ocurrido con las modificaciones necesarias para convertirlo en anécdota y al cabo del tiempo ya contamos la anécdota y no lo que nos ha sucedido.

La parte aludida todavía no ha dicho esta boca es mía, ni está en la mejor posición para hacerlo, aunque cuenta con los que empujan para que lo haga… en sede judicial.

En cualquier caso, por encima de todos los olores, este lunes nos deja el reconocido aroma ácido de una tertulia en la portería, mientras doña Maruja coge los puntos a las medias.

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