Nazario Abel, el poeta mudo de la música lucense

Fundador de la Sociedad Filarmónica, protagoniza la vida musical de la ciudad durante décadas

SU NOMBRE ESTUVO vinculado a casi todas las iniciativas musicales y culturales de Lugo durante los años centrales del siglo XX, pero por su condición de directivo no ejecutante, se le llamó el “poeta mudo”, el hombre que creaba belleza a su alrededor, aunque sin voz propia.

De hecho Nazario Abel Corredoira (Lugo, 1898), nacido el 23 abril en la calle Miño, sí pertenece a la banda de milicianos que dirige el músico de Guntín Emilio Carricoba Carricoba, el mismo que estará al frente de la banda de Ribadeo durante los años cincuenta.

Son cuatro hermanos, Nazario, José, Anuncia y Jesús. Él permanece soltero y a veces reconoce que esa circunstancia le había proporcionado más tiempo para hacer lo que hizo.

Él y Jesús son agentes comerciales, mientras que José es factor del ferrocarril. Nazario representa los productos de los Laboratorios Íbero Americanos Puy, de Barcelona, algunos tan curiosos como la Carne Vegetal, a base de cereales que hoy haría las delicias de los veganos; los polvos Bilitines Cabreros para el agua, o la crema Nievina, que tuvo un jingle propio grabado en Lugo para la radio. De los productos Zas, vende un fijador para el pelo, y de los Laboratorios Loras, la Broncina Cremal, así como el Bronquimar y el Orión.

De todos ellos hace abundantes regalos en cualquier acto o certamen, a cambio de que su producto aparezca en el periódico.

Asimismo, desde 1931 pertenece a la directiva de los Agentes Comerciales, de la que será secretario y contador durante treinta años.

Pero al mismo tiempo, da rienda suelta a su pasión por la música a través de rondallas como la del Rocho Musical y otras; de Frores e Silveiras, con Rufino Dugnol y Arturo Artalejo en la directiva, del Círculo de las Artes, donde fue vicesecretario con Ángel Carro, y muy especialmente, de la Sociedad Filarmónica por él fundada, que presidirá. Le sustituye Primo Roca Novo, bajo cuyo mandato se nombra a Nazario, presidente de honor perpetuo.

En 1945 forma parte de la comisión de homenaje a Antonio Noriega Varela, con Leal, Trapero, Minguillón, Cora y Díaz Carreira. También se encarga de rendir sendos homenajes a Luis Junquera Mouriz y a Castro Gil.

Como concejal está al frente de la comisión de fiestas de varios sanfroilanes, cuyo programa musical cuida con especial esmero y llena la ciudad de agrupaciones. En los de 1934, contrata el circo del famoso Carl Hagenbeck, el zoólogo y domador que inicia las exposiciones antropozoológicas tan criticadas.

Durante años fue un asiduo de las tertulias nocturnas en El Progreso, donde todos son amigos, desde el director, a Gallego, Armesto, Rivera, Trapero o Fole.

Ya que no tiene hijos, su ilusión es prohijar a los niños sin padrino de bautismo, aunque eso sí, a todos les impone el nombre de Nazario.

Y a la contra, es muy raro el lucense que baja a la tumba sin que Nazario y Pepe Álvarez el Quirogués no le acompañen en su entierro.

La ciudad se lo agradece dando su nombre a la calle perpendicular a Lamas de Prado y a la Rúa do Concello.

Muere el 26 de septiembre de 1961 y en su esquela figura con diez años menos. A propuesta de Rivera Manso, se honra su memoria con la creación del Premio Nazario Abel para el concurso de gaitas. El ganador obtiene 6.000 pesetas y un trofeo. Ese mismo año de 1965 se homenajea a Gustavo Freire.

El propio Freire le había dedicado la jota gallega N´a Corredoira, que esconde en el título su nombre completo : N (azario) A (bel) Corredoira.

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