Amador Montenegro, el primer discurso en gallego

Destinado a nacer en Lugo, un contratiempo motiva que lo haga en Santiago

EL 22 DE septiembre de 1932 muere en Lugo el académico Amador Montenegro Saavedra (Santiago, 1864). No tenía que estar en la ciudad esos días por haber trasladado su residencia a Vigo, pero la intendencia de sus propiedades lo lleva a la capital amurallada, donde se siente enfermo y es intervenido en el recién inaugurado Hospital de Santa María, sin que logre salir con vida de la “sala de pago” en la que es internado, tal como especifica la prensa.

Su fallecimiento lo vincula aún más a la ciudad que estaba destinada a ser su cuna y donde lleva a cabo algunas de sus iniciativas más relevantes. Cómo no sería de intensa esta relación con Lugo que el propio diario El Eco de Santiago da la noticia de su óbito llamándolo “hijo de Lugo” y no “hijo de Santiago”, como correspondería stricto sensu.

De hecho, alguno de sus deudos manifiesta haberle oído decir en vida su deseo de ser enterrado en la ciudad donde nace, refiriéndose a Lugo. Posiblemente todo se deba a un adelanto en el parto, o a un accidente sufrido por su madre, Pilar Saavedra Costas, cuando viaja hacia su domicilio lucense de la calle de San Pedro, pues quiere dar a luz en la ciudad donde el padre de la criatura, Siro Montenegro López, fue alcalde en dos ocasiones.

Todo está bien investigado por Adolfo de Abel Vilela, Eulalia Agrelo e Isabel Mociño, y plasmado en el libro de su hijo, Amador Montenegro López, Lugo en el pasado (1993).

Quien sí nace en Lugo es su viuda, Purificación López Saavedra, que además de esposa es su prima. Tienen como hijos a Mª. Áurea y Purificación, monjas salesianas; Enrique, catedrático; Amador, aparejador; Joaquín, maestro; Pilar y Rosario, usufructuaria del Pazo de A Raposeira, propiedad del Concello de Vigo.

El suegro de Amador, Ildefonso López Hediger, militar de las Baleares, es comisario de guerra en Lugo y aquí nacen sus tres hijos.

Nuestro personaje estudia el bachillerato en Lugo hasta los 17 años, cuando se matricula en Derecho, dentro de la universidad de su ciudad natal, para acabar la carrera en Valladolid. El único trabajo jurídico que se le conoce es el breve tiempo en el que es pasante en Monforte de Lemos.

Luego da clases en el colegio La Concepción, de Vigo, donde ocupa una concejalía y pertenece a la Cámara de Comercio. También forma parte de la Liga de Defensores de la ciudad administra las propiedades agrícolas de la familia, que son abundantes en Pontevedra y Lugo, interesándose por combatir las plagas, lo que le lleva a escribir sobre el mildiu, el oídio, el black-root y la filoxera en diversos trabajos. También publica las Causas generales de la decadencia agrícola en Galicia (1903).

Entra en la Real Academia Galega y es el primero en hacerlo con un discurso en gallego, Alma da poesía gallega, el 13 de diciembre de 1909, contestado por Juan Barcia Caballero.

Esta pieza va a originar una extraña polémica, pues Santiago Carro deduce erróneamente que Amador ha tratado el tema del esperanto en su discurso, lo cual le parece fatal, por causas desconocidas.

“Ni una sola palabra hay dedicada al esperanto”, le contesta el nuevo académico, por lo que Carro se disculpa de su error. Quien lo hizo fue Barcia y ahí queda la cosa. ¿Odia el esperanto para defender el gallego? No se sabe.

Publica el poemario Muxenas (1888), Fábulas y epigramas (1892) y una Colección de cantares gallegos recogidos de la tradición oral, premiada en 1912.

Sin embargo, su obra más destacada atañe al ámbito periodístico, como director y fundador con Manuel Pardo Becerra, de A Monteira (Lugo, 1889-90), donde Pondal publica Os Pinos, y del diario La Razón (Vigo, 1889-94).

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