Marisa Lorenzo, demasiado joven para ser Miss España

Sí logra ser Miss Vivero, Miss Lugo y Maja de la Fotogenia, antes de hacer algunas apariciones en el cine

CON 17 AÑOS es elegida Miss Vivero 1968, pero a María Luisa Lorenzo Darriba (Barco de Valdeorras, 1950), las cuentas no le salen, porque cada vez que le preguntan por la edad dice que está a punto de cumplir los 18, o como con descuido, “ponga usted 18”.

Quizá Pepe Garalva, que es quien la descubre y promociona, intuye que puede haber problemas. Donde no los hay es en la capital de la provincia, pues un mes después Marisa es elegida Miss Lugo en dura competencia con la representante de Ribadeo, Aurorita Gómez. Ocurre en el Pabellón de los Deportes.

Ha nacido en esa localidad orensana, pero también se apresura a decir que se considera de Viveiro, porque allí reside desde hace años y en su Centro de Estudios Landro cursa el bachillerato.

El título de Miss Lugo le proporciona el pasaporte para participar en el certamen de Miss España, que se celebra en julio, pero Marisa sigue teniendo 17 años y Garalva, después de mucho pelear con Adolfo Prego de Oliver _ el padre de Victoria Prego y director de la revista Miss, que organiza entonces el concurso _, logra que Marisa pueda acudir a Valencia, honoris causa, pero sin competir porque incumple la base de la edad mínima.

El certamen está a punto de acabar en escándalo, ya que algunas de las misses se niegan a desfilar y acusan a la organización de tener todo amañado para que gane Valencia.

A ella, que está fuera de concurso, le basta disfrutar de una cena a mil pelas cubierto amenizada por Los Munstang. También gana un viaje por media España que a su regreso ella detalla a la perfección: Alicante, Málaga, Murcia, Cádiz, Granada, Almería, Sevilla. Albacete, Benidorm, Torremolinos, Madrid, Toledo, El Escorial. Valle de los Caídos, Salamanca y León.

Marisa ha llamado la atención de los lucenses. Más alta que la media, guapa y estilosa, no pasa desapercibida a donde llega porque además es pionera en usar lo que entonces se llaman “auténticas minifaldas”, no faldas más o menos cortas. De ahí a ganarse el apodo de Supermarisa apenas hay un tramo. Además es aficionada al boxeo y admiradora de Legrá. O eso dice.

Se ha trasladado a Lugo y aquí se prepara para afrontar nuevos retos. Actúa como azafata en diversos actos, es portada de Chan, la revista de Borobó; gana el título de Miss Feria Internacional del Campo en Madrid y participa en el concurso de Maja de España 1970 en Alicante, donde obtiene uno de los tres títulos de consolación, el de Maja de la Fotogenia.

Con ese bagaje a cuestas le llega la oportunidad de entrar en algún reparto cinematográfico, y tanto con su nombre, como con el posterior de Marisa Bel, figurará en varios títulos representativos del cine del destape.

Por ejemplo, el 14 de septiembre de hace ahora 47 años se estrena Lo verde empieza en los Pirineos, donde figura al lado de otro actor relacionado con Lugo, Sergio Doré, que estrena en Miami el microteatro El bicéfalo, de quien suscribe.

Al tiempo que pasa modelos de cuatro casas de moda y protagoniza alguna fotonovela al lado de Loja, su futuro marido, también tiene una breve aparición en El niño es nuestro, de Manuel Summers. A partir de entonces utiliza el nombre de Marisa Bel.

Fue una de las primeras actrices que protagoniza falsas exclusivas cuando se habla de un romance inexistente con el actor Máximo Valverde.

Otros títulos donde interviene son Los nuevos españoles (1974), de Roberto Bodegas, La revolución matrimonial (1974), de José Antonio Nieves Conde y Niñas… al salón (1977), de Vicente Escrivá.

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