González Campo, los primeros rayos X particulares de Madrid

El médico de Lugo es uno de los más destacados especialistas españoles de estomatología

LLEGA A SER el pionero y uno de los más destacados especialistas del aparato digestivo de su época, así como un gran defensor de las aguas minerales y los balnearios. Se trata de José González Campo (Lugo, 1869), que prolonga su vida hasta los 91 años, pues fallece en Madrid el 1960.

Se queda huérfano de padre siendo niño y uno de sus tíos, canónigo de la catedral de Lugo, lo acoge para encargarse de su crianza y educación. Comienza la carrera de Medicina en la Facultad de Barcelona y en el tercer curso se traslada a Madrid, donde la finaliza el mismo día en que cumple veinte años _ 27 de junio _, con clasificación de sobresaliente.

Es médico agregado en el servicio de Medicina Interna de Juan Manuel Mariani y Larrión y en 1883 ingresa en el hospital madrileño de Jesús Nazareno. Gana las oposiciones a la Sanidad Militar y lo destinan al hospital militar de Zaragoza, del que solicita excedencia en 1896.

También ocupa una plaza en la Beneficencia de Madrid y realiza estancias en París, con Albert Mathieu y en Berlín, con Ismar Boas, los dos iniciadores de la especialidad de aparato digestivo en el mundo. De regreso es nombrado profesor de Aparato Digestivo de la Escuela Práctica de Especialidades Médicas de Madrid, fundada por José de Letamendi.

Es doctor con la tesis Valor del análisis del jugo gástrico para el diagnóstico de las enfermedades del estómago (1903). Entre 1912 y 1929 dirige el Dispensario de Aparato Digestivo del Instituto Médico-Quirúrgico de la Encarnación de Madrid y en 1936 es jefe técnico de Beneficencia y del Ayuntamiento, también en la capital.

Pionero en el estudio del aparato digestivo, como decíamos, es el primer especialista que dispone en Madrid de un aparato de rayos X, y su fama crece pareja al éxito de sus aportaciones y diagnosis.

Impulsa la creación de la Sociedad Española de Patología Digestiva y de la Nutrición, que llega a presidir. Escribe, entre otros, Los rayos X en el diagnóstico de las enfermedades del estómago, Probable identidad de la hiperclorhidria y la úlcera péptica, Algunos errores posibles en radiología digestiva, Estudios de clínica digestiva, Accidentes graves en Patología Digestiva, El estómago de los tuberculosos y La úlcera gástrica: su diagnóstico y tratamiento con su hijo y discípulo José González-Campo de Cos. También estudia las aguas medicinales y pondera las de Mondariz como las bicarbonatado-sódicas mejores de Europa.

Preside la Sociedad Española de Patología Digestiva y de la Nutrición (1944-1948), la Academia Médico-Quirúrgica Española (1907-1909) y es académico correspondiente de la Real Academia de Medicina de Madrid.

Entre otros obtiene el Premio Garí de la Real Academia de Medicina de Zaragoza.

En 1930 acude a la inauguración del nuevo hospital de San María de Lugo y el Colegio Médico lucense aprovecha su estancia en la ciudad para que pronuncie una conferencia en su sede, a la que acuden treinta especialistas, casi todos de los que ejercen entonces la medicina en la provincia. Les habla del diagnóstico de la úlcera de estómago. Previamente, los médicos presididos por José Lomas Díaz se han reunido con su eminente colega en una comida que tiene lugar en el Gran Hotel Alicia de San Marcos. González Campo realiza un donativo al alcalde de 500 pesetas para que las emplee en carencias del hospital.

Volverá tres años más tarde para participar en las Jornadas Médicas Gallega de 1933 que se celebran en Lugo. Ahora diserta sobre cuándo ha de operarse una úlcera gástrica.

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