Ruido de fondo

Arrimadas y los ministrables

Graciano Palomo alude a las conocidas fuentes monclovitas para apuntalar la idea de que Sánchez se ha cansado del gobierno de coalición con Podemos, porque ahora le va mucho más el enamoramiento de Arrimadas.

Lo leo dos o tres veces para asegurarme que dice lo que dice, y lo reproduzco aquí con un indisimulable esbozo de sonrisa, pero sin perder de vista las tozudas matemáticas aplicadas a los resultados electorales de 2019, los de noviembre, no los de abril; porque si los de abril fuesen, la sonrisa sería en cinerama, Rivera mediante.

Las fuentes monclovitas suelen ser tan difusas y tan enrevesados sus intereses que a veces hablan para decir lo contrario de lo que expresan, no así las del Pardo, que jamás especularon.

“Suena usted para ministro”, le comentamos los informadores municipales un día de junio de 1973 al alcalde Arias Navarro. “No digan ustedes eso. Con el Pardo nunca se sabe”.

Pasa el verano y Franco lo hace ministro de Gobernación. Con el Pardo casi siempre se supo, porque nunca dependía de matemáticas, sino de sus necesidades y apetencias.

Si a Fraga le cabía todo el Estado en la cabeza, Sánchez y su gurú Redondo las tienen ocupadas con los cientos de fórmulas, sumas, restas y divisiones que los resultados electorales permiten hacer para conseguir según qué cosas.

Hasta ahora solo se trataba de aprobar los Presupuestos. Los monclovitas de Palomo van más lejos. Van a un cambio de pareja, y esas son matemáticas superiores.

Quizás ahora alguien le susurre a Arrimadas:

_ Suena usted para ministra.

_ No diga usted eso, con la Moncloa nunca se sabe.

¿Se imaginan el ataque de celos que podrían provocar esas palabras en una casa de la sierra madrileña? Juego de tronos se quedaría chiquito.

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