Agamenón y su porquero

Machado le queda muy lejos

El plan de Iglesias no se cumple cuando se convierte en Agamenón, dejando de ser porquero; sino cuando descubre que se puede ser Agamenón y porquero al mismo tiempo. Al menos en este país de mínimos requerimientos políticos, de pícaros aberronchados en todas las instituciones y de ágrafos teóricos por doquier, sí se puede.

Él ha demostrado que se puede vivir protegido por la Guardia civil y dormir a pierna suelta sin miedo a los okupas, a los ladrones y a la protesta, sostenido en ese poder gracias a quienes en Alsasua escupen a la cara a esos mismos guardias, los pintan de virus y celebran el Día del Adiós para pedir que se vayan.

Sí se puede, como muy bien reza en su lema.

Se puede vivir a cuerpo de rey, cobrar cincuenta veces más que la media y mantener un demagógico discurso contra los que él llama ricos y poderosos.

Sí se puede.

Se puede alentar a la okupación y dotarse de un ejército para impedir que la okupada sea tu casa.

Sí se puede.

Se puede predicar contra la existencia de los medios de comunicación privados y al mismo tiempo dotarse de cuantos considere necesarios, comprando voluntades en los privados y valiéndose impúdicamente de los públicos; regalándoselos a señoritas de su compañía, o utilizando capital extranjero para convertirlo en el medio más privado que existe, aquel que te sirve para tu personal crecimiento.

Sí se puede.

Se puede alentar el acoso de palabra, obra y omisión contra cualquier adversario, y a continuación llorar como una magdalena porque un desconocido ha escrito una pintada contra ti.

Se puede eso y mucho más que no cabe en estos límites, cuando tu ética nada tiene que ver con la de Antonio Machado, porque en ti sí cabe ser Agamenón y su porquero dependiendo de la hora del día.

Un comentario a “Agamenón y su porquero”

  1. J ANTONIO LENCE RAMOS

    Un buen artículo, bien articulado y con el dedo en la llaga.

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