La ley Campoamor

Ediciones al alcance de todos

Que en este mundo traidor / nada es verdad ni mentira: / todo es según el color / del carné con que se mida.

El insigne don Ramón de Campoamor y Campoosorio dejó abierta la puerta para que desde su genial cuarteta se pudiese establecer una evidencia política tan exacta como la que resulta del “color del cristal con que se mira”, en el resto de ámbitos.

Por desgracia, ese segundo mensaje encubierto del autor de las doloras encuentra hoy a cada paso su cumplida comprobación gracias a la hipócrita actitud de estos patéticos personajes que están construyendo la España más rastrera y miserable de su ya larga existencia, espejo de su triste figura, fiel reflejo de su cortedad de espíritu.

La evolución de su crítica sobre la corrupción, por citar la palabra más repetida durante la estrategia para la toma de poder y más desaparecida a partir de entonces, confiere mayor honor y gloria a la llamada ley Campoamor que expresa el escritor naviego de forma tan sencilla como certera.

Hay que ver cómo se tapan los unos a los otros. Los apóstoles de la transparencia a los que no iban a dejar pasar ni una, y viceversa. Hay que ver cómo utilizan amplias tragaderas ante lo propio, siendo tan rigurosos con lo ajeno.

Hay que ver cómo embarran los campos donde ha de jugarse la política para que todo sea sucio, ruin y fangoso, de tal manera que un procedimiento turbio pase desapercibido porque el siguiente es más turbio todavía.

Y todo es contemplado con una dosis de aceptación por todos los dedicados a la cosa pública que asusta, porque están certificando que así lo harán una y otra vez, y que las financiaciones ilegales solo serán perseguidas si el dinero entra en las arcas de los contrarios, porque siendo yo el que me enriquezco, blanqueo y bendiciones merezco.

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