La vie en rose

En el programa de los micrófonos retráctiles ZP no estuvo bien, estuvo requetebién. Al menos sobre el papel y sin periodistas que lo achuchasen demasiado, ZP realizó unos magníficos planteamientos que llegaban a oídos del espectador como una nueva versión de La vie en rose.
En sus intervenciones transmitió la idea de que todas las piezas encajan siempre de acuerdo con su plan de gobierno. Y ciertamente lo hacen, al menos en su cabeza. Así por ejemplo, supimos que no hay riesgo de que el Estado se segregue porque todos los esfuerzos por el autogobierno y las reformas estatutarias responden a una voluntad general de permanecer bajo el paraguas común de España, como asegura su presencia en la Conferencia de Presidentes Autonómicos. Tampoco hay quiebra de la solidaridad, porque el mecanismo para garantizarla es la Seguridad Social y el sistema de pensiones. En política exterior estamos donde teníamos que estar y si cayó la inversión extranjera es porque cayó en todas partes. La regularización de inmigrantes va a poder orden donde se había instalado el caos. El Pacto Antiterrorista está tan vivo como el primer día, pues para algo es idea suya. Cada día está más cerca el fin de la violencia en Eukadi. Los que andan removiendo el pasado son los del PP. Quien legalizó al PCTV fue Aznar. Su Gobierno es el que más suelo público cedió para vivienda. El matrimonio homosexual viene a solucionar una discriminación histórica. El divorcio es más rápido y cómodo que en Las Vegas. La devolución de los papeles de Salamanca se debe a que fueron incautados ilegalmente a la Generalitat. La comisión del 11-M no servía para nada, porque todo está clarísimo. Y por decir algo regular, sus declaraciones de Túnez no fueron muy afortunadas y la ministra Trujillo no está muy segura en su cargo.
Nadie puede dudar que el paso del presidente por el programa ha sido reconfortante. Todo va estupendamente y nos alegramos.

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