Paulino Suárez, a la sombra de Negrín

Al médico de Taboada, amigo y confidente del fisiólogo, se le atribuyen delicadas misiones políticas en Francia

TANTO ÉL COMO su hermano Dimas y su primo, el renombrado Xan de Forcados, siguen la vocación médica de su padre, Ramón Suárez y Camba. Nos referimos a Paulino Francisco Javier Suárez Suárez (Taboada, 1884). Curiosamente, él y Xan de Forcados nacen (1884) y mueren (1970) el mismo año.

La familia la completa su madre, Concepción Suárez Somoza. Residen en Nogueira de Asma, dentro de la parroquia de Santiago de Cicillón, de donde Paulino saldrá para estudiar en Santiago y en la Universidad Central de Madrid, donde se licencia en 1908 y se doctora en 1918.

Consigue una plaza de de médico de los mineros de Peñarroya (Córdoba) y en 1913 Xan de Forcados le aconseja solicitar una pensión de la Junta para la Ampliación de Estudios, con destino en la Universidad de Estrasburgo, donde estudia Química y Botánica Práctica, y se especializa en Bacteriología e Inmunidad.

Luego se instala en Munich para trabajar en el laboratorio de análisis químicos de Bender y Hobein. Estudia la relación entre la alimentación por maíz y la aparición de la pelagra, en el Instituto de Química Fisiológica y Patológica del profesor Hofminster, con el que también trabaja su primo.

La Gran Guerra le lleva a investigar los procesos de purificación del agua y las epidemias, pero el propio año 1914 debe regresar a España, donde solicita una nueva pensión de la JAE en el Instituto para la Investigación de Enfermedades Infecciosas de Berna, en la que estará hasta 1917. Sus colaboraciones con Kolle y Tomarkin, dan como fruto un trabajo sobre la aparición de precipitinas en los animales vacunados y en el hombre.

Cuando regresa a Madrid lee su tesis de doctor, Contribución al estudio de la etiología de la pelagra, y poco después es nombrado director del Laboratorio de Bacteriología y Serología de la Residencia de Estudiantes, donde coincide con Negrín, Medinaveitia, Ranedo, Calandre y sobre todo, Pío del Río Hortega y Pittaluga. De 1927 a 1934 será auxiliar de la cátedra de Fisiología de Negrín.

En esos años solicita el aprovechamiento de las aguas del río Sobrado, en Cicillón, para un molino.

En 1932 es nombrado director adjunto de la Residencia de Estudiantes, al frente de la cual está Alberto Jiménez Fraud. Suárez lleva a cabo una labor de tutoría y suele hacerse cargo de los alumnos gallegos. Durante la república es consejero de Sanidad y representa a España en foros internacionales.

Al ser soltero y tener su domicilio en la Residencia, incrementa su contacto con Negrín, y según Giral, durante la guerra este le encomienda delicadas misiones políticas en Francia de carácter reservado.

También interviene a favor de José Castillejo que los republicanos quieren fusilar por connivencia con la derecha.

Exiliado con Negrín durante la guerra, pasa una breve estancia en Oxford, donde se encontraba Fraud que le invita, y marcha a México. De allí se traslada a Cuba. Tiempo después regresa a Oxford en una ocasión como albacea testamentario de Pío del Río-Hortega junto a Severo Ochoa.

En La Habana encuentra ocupación en el Instituto Bioquímico y en 1943 participa como relator por Cuba en la I Reunión de Profesores Universitarios Españoles, que presiden Gustavo Pittaluga, María Zambrano y Félix Montiel, y en la que participan gallegos como Rubia Barcia, Alejandro Otero, Vázquez Gayoso, Jaso Roldán y Francisco Giral.

Al principio de los sesenta regresa de forma discreta a su casa natal de Nogueira de Asma, donde vive sus últimos días como médico hasta fallecer en 1970.

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