Nemesio Cobreros pone el ramo a la catedral de Lugo

La labor del arquitecto abarca también la muralla, la cárcel, el cementerio, el seminario, el pazo del Concello, iglesias y obras públicas

SERÍA UNA GRAN torpeza no considerar lucense a un arquitecto como Nemesio Cobreros y Cuevillas (Baracaldo / Vizcaya, 1847), cuya inmensa obra en la ciudad sigue presente en sus edificios más emblemáticos.

Lugo siempre lo tuvo como tal, por lo que tampoco puede decirse que sea un desconocido para el gran público.

Una vez titulado por la Escuela de Arquitectura de Madrid el año 1869, Cobreros va a desarrollar casi toda su obra en Lugo, ya que al año siguiente solicita y obtiene la plaza vacante de arquitecto provincial y la de municipal, que lo será hasta su jubilación en 1894. Añadamos los títulos de arquitecto de las diócesis de Lugo y Mondoñedo, el de director de caminos provinciales, presidente de la Escuela de Obreros, vicedirector de la Caja de Ahorros y tendremos las dimensiones del personaje en el plano profesional. También fue correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes.

En cuanto a las lúdicas, Nemesio Cobreros era un apasionado de la caza y como tal va a fundar y presidir la Sociedad Venatoria en 1902, que nace con la intención de contribuir a que se respeten las leyes y se garantice el equilibro y la abundancia de las especies sin recurrir a trampas y métodos prohibidos.

Cobreros hizo de todo en la ciudad, incluido de presidente del jurado que dirime la carrera de velocípedos en unas fiestas de San Froilán, pues pronunciar su nombre es la garantía de equidad, ilustración y sentido común en todo aquello que se proponga.

Para la historia quedan sus intervenciones a favor de introducir la electricidad para sustituir el antiguo alumbrado público de aceite, pese a que algunos vecinos poco informados aseguraban que con su utilización, la ciudad ardería “por los cuatro costados”.

Se había casado con Sofía de la Barrera y Montenegro, con quien tiene cuatro hijos, Asunción, que toma el hábito de novicia de las Esclavas de Corazón de Jesús en Madrid, María de los Dolores, José, futuro alcalde y presidente de la Diputación, y Antonio Cobreros de la Barrera, que se casará con Dolores Aranguren, hija del general que protagoniza el libro de Lorenzo Silva, Recordarán tu nombre.

Sus obras son innumerables, así que las repasaremos casi como catálogo. Si comenzamos por la muralla veremos la mano del arquitecto en las puertas de la Estación (1874), Cárcel (1887) y Bispo Aguirre (1891). En la catedral finaliza las torres de la fachada (1879-1880), en las que respeta los aires grecorromanos de Sánchez Bort, pese a ser favorable al neogótico.

Anotemos además la torre del reloj incorporada sobre el ayuntamiento (1872), el cementerio civil (1875), el asilo de las Mercedes (1876), la cárcel panóptica que hoy es O Vello Cárcere (1878), la escuela católica de párvulos (1878), la reforma de la fachada de la Diputación (1884-1886), el seminario del Obispo Aguirre (1888), el matadero (1891) y su propia casa en la plazuela de San Fernando (1888), a modo de palacete parisino que llevó por nombre el chalet de Cobreros, como no podía ser de otra forma.

En cuanto a arquitectura religiosa, citemos también Santa María de Vilalba (1882), la ampliación del Seminario de Mondoñedo (1889), Franciscanos de Lugo (1896), la iglesia de Santiago de Mondoñedo (1900), la de Santa María de los Dolores de Lalín (1917), Becerreá, Cervo, Valdoviño, etc, y el mausoleo de García Abad (1888).

En 1909 muere en casa del cura de Guilfrei (Becerreá), cuando se hallaba de caza. Por esa circunstancia se comenta que podría tratarse de un accidente y algunas de sus biografías así lo recogen.

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