Otro récord

Los presidentes tiemblan. Llega Urkullu

Los palmeros del improvvisato a Sánchez, sus salmistas de cantos gaudiosos, los del pasillo omaggio y los de escaño in altissimo ya tienen un nuevo motivo para entonar un loor a ti, maestoso y obbligato.

El PIB se ha hundido lo que nunca había hecho en los anales de su medición histórica, un 18,5 por ciento, media vida. Qué digo. Mucho más. Solo el año 1936 es comparable con el tortazo que nos acabamos de pegar y que figurará para siempre en el currículo del personaje, justo al lado del tan aplaudido endeudamiento hace tan solo una semana. Nos vamos a morir de éxito.

Otro comportamiento similar del PIB en el tercer trimestre y desaparecemos de la estadística, como esos países africanos que a los pobres no les dan las cuentas ni para salir del cero absoluto.

Eso sí, cuando los presidentes reunidos en San Millán de la Cogolla ven entrar mediada la mañana a su colega Urkullu, se llevan la mano a la cartera, porque si dijo que no asistiría y hoy está allí, es señal inequívoca de que por la noche Sánchez les quitó algo a cada uno de ellos para dárselo al vasco, que además ayer estaba muy contento porque el PNV cumplía sus 125 añitos de existencia, después de que Luis Arana, el hermano de Sabino, se pasase una temporadita tomando nota de las sabias enseñanzas de los jesuitas en su colegio de Camposancos, sí, aquí al lado, en A Guarda. ¡Qué alumno tan bien aprovechado! Y qué hermano tan listo, que sin venir a Galicia, lo supo todo.

De modo que con el préstamo de Europa, el PIB por los suelos, mil quinientos millones que Susana Díaz olvidó de pagar en Andalucía, Torra con el morro torcido y Urkullu contento, no nos podemos quejar.

Aún falta un 80 por ciento por dilapidar hasta convertirnos en la ansiada república bananera de los Paguita`s Boys, aunque espero que antes nos hayamos convertido en territorio franco-alemán.

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