La última mentira, por ahora

Los expertos reunidos consigo mismos

Bien, ya sabemos que el comité de expertos jamás existió. Ahora solo nos falta por averiguar con quién pegaba la hebra Pedro Sánchez cuando la Moncloa nos decía urbi et orbe que estaba reunido con el comité de expertos.

Es posible, muy posible, que él mismo se crea comité, experto y Superratón al mismo tiempo. Hace tiempo que el presidente ha descubierto el infinito poder de la mentira ante una ciudadanía crédula y estupidizada por los medios afines, que para eso cobran pastas gansas.

Tanto se saca tesis con un Ctrl C, que mociones de censura con ERC. Las cosas le salen porque esto es jauja y la mentira en sí misma no es más que una parte de la estrategia y dura lo que dura dura.

La existencia del comité ablandó y ya no se sostiene. Bien, hasta aquí ha servido. Ahora se reconoce que no hubo ninguno, me voy de vacaciones con la parienta y no pasa nada. Ya lo verán.

Es lo mismo que con el conteo de fallecidos. Sirvió un rato, pero si ahora hay que reconocer que son 50.000, se admite y a vivir, que son dos días.

Con este hombre es posible vivir episodios que jamás pasaron por la imaginación de Julio Verne. Aplausos ministeriales minutados con escaleta de grabación, rotundas negativas a pactar con los golpistas que caducan al minuto y cientos de engañifas que colocadas unas tras otras dejan en ridículo las cometidas por Bernie Madoff, que hoy ostenta el título de mayor mentiroso del siglo XXI.

¿Qué les impulsa a enmascarar la toma de decisiones con un comité de expertos inexistente? El 8M.

El Gobierno se enfrentaba al aluvión de críticas originadas por la mani de Irene. Cualquier error similar podría atenuarse achacándoselo a la decisión de los expertos, “cuyos nombres no se dan para protegerlos de la presión social”. Sencillamente genial.

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