Jimena, matrículas contra desprecios

Las dos hermanas se matriculan en Medicina tras años después de levantarse la discriminación contra las mujeres

SE MATRICULAN EN Medicina de Santiago tres años después de que en 1910, siendo Emilia Pardo Bazán consejera de Instrucción Pública en el Gobierno de Canalejas, se elimine la prohibición a las mujeres del acceso. La propia condes fue una de las perjudicadas por la norma y para la historia queda su truco para recibir aulas vistiéndose de hombre.

Parte del alumnado, a falta de mejor entretenimiento, se dedica a burlarse de las dos jóvenes, a increparlas e insultarlas, aunque todo hay que decirlo, otros alumnos las defienden y les sirven de escolta para impedir incidentes.

Se dice que acuden a clase con orgullo y que no se dejan amilanar por los botarates. Las notas académicas obtenidas acabarán por dejar en ridículo a quienes se burlan.

El profesor de Anatomía no considera apropiado que las hermanas contemplen el cuerpo de un hombre desnudo, y otro de los docentes realiza en clase un comentario poco adecuado sobre las mujeres universitarias.

Las hermanas abandonan la clase y no regresan a aquellas aulas tan poco formativas. El catedrático comprende su error y rectifica. Les promete que pedirá público perdón.

Este hecho va a cambiar la vida de Elisa, pues el profesor en cuestión utiliza a dos alumnos suyos como mediadores y regresen con las mujeres. Los elegidos para este trabajo son José Arijón y Gumersindo Sánchez Guisande.

Este último inicia entonces una relación amorosa con Elisa que concluirá en matrimonio el año 1925, cuando ella ya es doctora en Medicina y Cirugía y él, catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad del Sevilla. La madrina de la ceremonia será Jimena. La ceremonia se celebra en la intimidad debido a la muerte de don Wenceslao, en abril de 1924.

Durante su paso por las aulas, Nóvoa Santos, catedrático de Patología General, les dirige dos trabajos experimentales en colaboración con otros alumnos. En diciembre de 1918, ambas obtienen la matrícula en Ginecología, Enfermedades de la Infancia y Otorrinolaringología. Un año más y ya son las primeras mujeres en conseguir una licenciatura en la Universidad de Santiago. Es 1919 y tienen 23 años. Se presentan al premio extraordinario y como solo puede concederse uno, lo lleva Jimena. Sin embargo, la Gran Cruz de Alfonso XIII premia a las dos. Cada una de ellas acumula una veintena de matrículas en sus expedientes respectivos. Estudian alemán y se doctoran en Madrid el año 1921.

Siguen los reconocimientos con la pensión del Ministerio de Instrucción pública que Jimena obtiene en 1924 para estudiar en Alemania, Austria y Suiza. Elisa, también pensionada, decide quedarse en España. El resto de su vida es breve, pero intensa. El matrimonio se instala en Sevilla durante cuatro años y luego, en Zaragoza.

Ella da clases prácticas de Embriología en la Facultad, atiende una consulta en casa y cría a sus tres hijos, Luciano, Wenceslao y Elisa. Su actividad se amplía con conferencias, artículos y un manual para enfermeras. A veces los firma como Zoraide. También funda un albergue para indigentes y lleva a cabo acciones de medicina social, al igual que su marido.

Su padre, su marido, ambos colaboran con el diseño de un biberón que facilita la alimentación de los pequeños.

Antes de la guerra, en 1933 Elisa muere de una neumonía atípica, que ella misma se diagnostica. Su marido marcha a la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza (Argentina) y de los tres niños se hace cargo Jimena.

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