Chao Espina, la curiosidad por todo

El cronista oficial de Viveiro no solo documenta la historia de la ciudad, sino también docenas de temas que le atraen

LA CURIOSIDAD INTELECTUAL de Enrique Chao Espina (Viveiro, 1908) limita al norte con Viveiro, y al sur, con todo lo demás. Sus trabajos periodísticos, publicados fundamentalmente en El Progreso, El Correo Gallego y La Noche, abarcan la ciudad de Viveiro y sus hijos ilustres, pero también temas de muy variada índole, como los estudios sobre la Sábana Santa, la gente que usa barba, los epitafios o las últimas palabras de distintos personajes. Hoy se cumplen los 112 años de su nacimiento.

Muchos de esos temas son tratados con gran sentido del humor, que era una de sus características personales, como su espíritu deportivo en las filas de una club de fútbol local, o nadador en la ría del Landro.

Alumno del cronista oficial de Viveiro, Jesús Noya, será elegido para desempeñar ese mismo cometido después de Juan Donapetry.

Se hace sacerdote en Mondoñedo, donde coincide con Trapero, mayor que él, y con Cunqueiro, menor, entre toda aquella maravillosa promoción mindoniense. Allí coaborará en la revista Vallibria. Él y Fernández del Riego serán los únicos académicos lucenses que reciban a Álvaro cuando ingrese.

Termina la carrera en Lugo el año 1931. Luego se licencia en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza y cursa Magisterio en Santiago. Es doctor en Letras por la Universidad Central y diplomado en portugués por la Escuela Central de Idiomas.

Uno de sus primeros trabajos publicados será Felipe II y El Escorial, en Misión.

Recorre diversos destinos docentes en Puertollano (Ciudad Real), el Instituto de Ferrol, la Escuela de Comercio de A Coruña y otros, antes de ser académico de número de Real Academia Galega, y correspondiente de otras.

Por resumir citaremos aquellos personajes que merecen el estudio de Chao Espina. El primero, Pastor Díaz, a quien dedica su documentada tesis doctoral que se publica en 1972, pero también Luis Trelles, Vicente Cociña, Gonzalo Pérez das Mariñas, Nicolás Fernández- Victorio, Manuel Bujados y muchos más.

Igual de extensa es la lista de premios recibidos que encabeza el Pérez Lugín de 1945, dedicado entonces a Galicia a través de sus leyendas, y en el que Pedro de Llano, Bocelo, futuro director de El Progreso, recibe una mención de honor. En ese momento es profesor del Instituto ferrolano.

También gana el certamen literario celebrado en Lugo al año siguiente, así como los títulos de sus libros, entre los que figuran muchos sobre la historia de Viveiro, Ladrones, lobos, villas, tipos populares y otros temas, los dedicados a las leyendas de Galicia, y los de contenido biológico, Introducción al libro de los peces de Cornide, Tres monstruos de los mares gallegos y otros temas marineros, de 1975) y La zoología y los animales en la obra del padre Feijóo (1983), que publica por entregas en El Progreso, antes de verlo reunido por Ediciós do Castro.

En esa línea, los Juegos Florales de Foz le premian en 1966 un trabajo titulado Mitad pez y mitad sirena, en compañía de Manuel María y Alfonso Toimil. De sirenas también escribirá en Las Riberas del Eo.

Poesía, libros de enseñanza, traducciones, un curso sobre lengua portuguesa y la recolección de lo escrito sobre Barbas, barbudos y barbudas, que prologa Evaristo Correa Calderón, completan su obra a vuelo de pájaro. Por todas ellas fue llamado el Tubalcaín de las letras gallegas.

José Manuel Suárez Sandomingo ha escrito la más extensa y documentada biografía de Chao Espina, que fallece en A Coruña el 19 de enero de 1989.

3 Comentarios a “Chao Espina, la curiosidad por todo”

  1. José Manuel Suárez Sandomingo

    Hola, Cora
    En primer lugar, te quería agradecer queme hayas citado en tu artículo sobre Enrique Chao Espina. No fue esta la primera vez que lo ha hecho. En otra ocasión, lo ha hecho con el cura relojero de Ladrido. Y aún quedan algunos otros lugueses de los que yo he hablado y que podrían ser nuevas referencias para nuevas biografías. Digo esto, no porque quiera nuevas citas, sino por la importancia que han tenido en las tierras del Ortegal, de donde soy, y que pudieran servir de nuevos ejemplos de los luceceses por el mundo adelante. Entre ellos están el director del Heraldo de Vivero Luis Neira, el maestro, José Moar Vázquez, Álvaro Cunqueiro o Daniel Pernas.
    De cualquier forma, lo que más me gusta es ver como otros comparten esta afición por la temática biográfica que pone en valor a nuestras gentes.
    Un saludo

  2. Cora

    Era de justicia la cita en ambos casos, pues creo que son las investigaciones más exhaustivas sobre ambos personajes. El resto irán saliendo poco a poco. Gracias por el comentario. Saludos.

  3. Pilastra

    Recuerdo a D. Enrique Chao Espina desde la perspectiva de una niña del Instituto Femenino “Eusebio da Guarda” de Coruña allá por los años 60 del pasado siglo. Acababa yo de entrar en el Instituto en 4º de Bachillerato procedente de un colegio de monjas, la Compañía de María, a punto de cumplir 13 años.

    Me daba clase de Literatura y su entrada en clase era apabullante. Con su larga sotana, su apariencia enorme y su elocuencia llenaba el aula. Leyendo ahora la crónica de sus variados intereses, me entero también de su preparación atlética. Lo primero que me preguntó al ver la lista de alumnas es si era sobrina del Delegado de Información y Turismo de entonces como así era.

    Volviendo al presente tengo un par de obras suyas editadas por la Diputación Provincial de La Coruña. Se trata de dos libros de viajes por las costas del norte de Galicia: “La Costa Lucense y Coruñesa en los Caminos de San Andrés de Teixido” y “De las costas del Condado de Ortigueira hasta El Ferrol”. Estoy deseando leer la biografía de Suárez Sandomingo para conocer mejor al gran D. Enrique.

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