Luis Cebreiro, el marino mercante más galardonado

Crea en Viveiro los Flechas Navales y a su trabajo se deben cientos de salvamentos marítimos

PARA LOS FLECHAS navales de Viveiro, para los marineros de ese puerto, para docenas de náufragos y para toda la ciudad, el nombre de Luis Cebreiro López de Ogallar (Ferrol, 1894) es evocación de gratitud y orgullo.

Vivariense de adopción y de vecindad, puesto que su cuna fue ferrolana, Cebreiro es protagonista de una singular biografía con rasgos de heroísmo a cada paso y con muchos episodios todavía por descubrir.

La historia comienza el 2 de enero de 1921, con su heroico comportamiento con motivo del naufragio del vapor Santa Isabel, donde se certifica el salvamento de más de 30 personas de morir ahogadas.

Cebreiro recibe la cruz de Beneficencia y la medalla más importante de Salvamento en España, que le entrega su propio padre y cuya recompensa económica dona. Será la primera de otro medio centenar de reconocimientos españoles, ingleses y alemanes que merece por operativos en los que participa y que lo convierten en el oficial de la Mercante más galardonado en el siglo XX.

Otros salvamentos suyos tienen por escenario la playa de Salinas y por supuesto, Viveiro.

Un año más tarde, noviembre de 1930, en la sede madrileña de la Academia de la Historia se celebra el cincuentenario de la fundación de la Sociedad Española de Salvamento de Náufragos y entre los distinguidos figura naturalmente Luis, que se ha convertido ya en el prototipo del socorrista español.

Entre los años 1941 y 1969 Cebreiro es ayudante militar de Marina de Viveiro, donde al segundo año de llegar crea una sección de los Flechas Navales, que estuvo situada en los claustros del convento de San Francisco, luego en el Grupo Escolar Pastor Díaz, de Río dos Foles y finalmente, en la Escuela Nacional de Orientación Marítima de Pénjamo.

Allí se imparten clases de cultura general, de conocimientos náuticos y deportivos mediante dos bateles, una buceta, piraguas y un bote. Se forma una banda de trompetas, gaitas y tambores, que es la primera banda procesional de la Semana Santa de Viveiro.

Los flechas visten uniformes de la Marina de Guerra, confeccionados especialmente para ellos por intendencia naval y exactamente iguales a los de los marinos. Desfilan en San Sebastián, Santander, Luanco, Gijón, Madrid, Lugo, Cudillero, Vilalba, A Coruña y Ferrol, entre otros lugares, según recuerda Xosé Luis Moar Rivera, organizador de la exposición Lembrando a Luis Cebreiro.

Durante la segunda guerra mundial, rescata a los 46 tripulantes y oficiales de un submarino alemán atacado por los aviones aliados frente a la costa de Bares. Crea comedores y un ropero para niños y marineros, recupera objetos del Palomo y la Magdalena _ hundidos frente a Viveiro _, crea el Hogar del Jubilado, consigue la luz eléctrica para el puerto de Bares y contribuye a la construcción de viviendas para pescadores en Atalaia, Chao y Pénjamo.

Casi medio siglo después de su muerte en 1969, es objeto de un homenaje mediante un monolito en la calle de Covas que lleva su nombre. El propio Moar es el conductor del acto al que asisten su hija, María del Carmen Cebreiro, Antonio Nores, de la Liga Naval; José Novo, presidente del Puerto de Celeiro; Domingo Rey, patrón mayor de Celeiro; Máximo Díaz, como representante de los pescadores, José Manuel Balseiro, delegado provincial de la Xunta, y Jesús Fernández, concejal de Mar.

El grupo Sons de Celeiro estrena una habanera dedicada a él, con letra y música de su director, Daniel Caxete, que también ha sido uno de los flechas navales en su mocedad.

3 Comentarios a “Luis Cebreiro, el marino mercante más galardonado”

  1. José Luis

    Muchas gracias por dedicar este espacio a D. Luis Cebreiro. En 2021 trataremos de recordarlo como se merece este gran personaje, sobre todo dotado de una gran humanidad y cariño por todos y por todo. En Viveiro, en si mismo fue una auténtica ONG. en tiempos difíciles. La clase marinera lo adoraba.
    Gracias.
    José Luis Moar

  2. Marisa Peña Cebreiro

    Muchas gracias! Conocí a mi abuelo y, aunque yo era muy niña cuando falleció, lo recuerdo muy bien. Era grande, por dentro y por fuera. Estoy muy orgullosa de él y me alegra mucho que se le recuerde. Gracias, José de Cora, por recordarlo. Un saludo.

  3. José de Cora

    Un placer hablar de las buenas personas.

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