Abelardo Baanante, el filántropo porteño

El farmacéutico monfortino acoge a todos sus paisanos que emigran a Buenos Aires

LOS BAANANTE FUERON médicos y farmacéuticos en Chantada y Monforte, y Abelardo Baanante (Monforte de Lemos, 1856), también.

Nace en la calle que hoy lleva su nombre y estudia Farmacia antes de trasladarse a Buenos Aires, donde desarrollará el resto de su existencia.

A Alejandro Baanante, también farmacéutico, se le recuerda en Chantada como todo un experto en la confección y suelta de globos gigantescos, “que nada tenían que envidiar a los de Betanzos”. Alejandro se trasladará después a Vigo.

Otro farmacéutico, Juan Baanante, de Chantada, obtiene una mención de honor en el Certamen Literario de Lugo del año 1877 por su trabajo Aguas minerales de Galicia: su importancia e influencia que pueden tener en el fomento de la vida y riqueza del país. Análisis de algunas. Una curiosidad, Juan Baanante presenta a la Exposición Farmacéutica celebrada en el Jardín Botánico de Madrid en 1882 dos especies singulares, opio y árnica.

Manuel Baanante Martínez es autor de una obra sobre estadística territorial. En el Monforte finisecular del XIX la familia tiene abierta una farmacia.

Abelardo también es un hombre culto, simpático y cariñoso, por lo cual su botica en la Argentina tiene desde el primer momento el favor de la clientela, lo que le proporciona una posición económica desahogada.

Desde esa posición acomodada, Abelardo puede ejercer desde entonces como un auténtico paño de lágrimas para todos cuantos llegan al país desde las tierras de Lemos en particular, y desde Galicia en general.

Paño de lágrimas, cónsul, hospedero, médico, guía y gestor de asuntos varios, porque Abelardo actúa con los recién llegados en todas aquellas áreas en que se ven necesitados, y la primera es el alojamiento. Dirá que lo hace por un “imperativo de su conciencia”, y todos entienden el valor de esas palabras. La casa de los monfortinos en América, llegan a llamarla.

Un comportamiento así no puede pasar desapercibido, ni en Argentina, ni en Lugo, de modo que cuando declina la vida del filántropo, en el año 1926, se constituye en Monforte una comisión encargada de organizar un homenaje a Baanante encabezada por Jesús Dapena, Avelino Viaño, Antonio de la Fuente, Tomás Sánchez Sieiro y Bautista Dapena, a quienes se suma en La Habana Antonio Pereira y otros muchos en Argentina, como la sociedad Hijos del Partido de Monforte, José González, Darío de la Fuente, Germán de las Heras, Francisco Pérez Otero, Primo Cortiñas, Ramón Cortiñas, el doctor Benito Vázquez Casanova, el periodista José Ramón Lence, Raimundo Tránchez, Juan M. González, Francisco Fernández, Francisco Losada y Severino Rodríguez Mosquera.

En 1928, el alcalde monfortino Antonio Dacal Rodríguez promueve el cambio de nombre de la antigua Calle Nueva, Calexa Nova o Cuesta de Santo Domingo para que pase a llamarse de Aberlardo Baanante, como hoy se mantiene. También hay un reconocimiento oficial del hombre como benefactor de la ciudad. Abelardo había fallecido el año anterior.

El lugar que ha albergado la judería también es la cuna de Bernardo Benito García Ribadavia, padre de Bernardino García Ribadavia, el primer presidente argentino.

La iniciativa en pro de la Fundación Abelardo Baanante incluye ambiciosos objetivos que no todos llegan a buen puerto, como es socorrer y dar instrucción a los niños de las familias no pudientes, la creación de un premio anual a favor del alumno más distinguido, una mención honorífica al benefactor más destacado y la creación de una escuela de Artes y Oficios.

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