Silvina Landrove, la mejor condesa de Napoli Vita

Durante esos años fue protagonista de las zarzuelas a favor de La Gota de Leche

LA CANTANTE DE la Coral Polifónica Silvina Landrove Fernández (Lugo, 1911) también es la diva de los festivales anuales a beneficio de la institución La Gota de Leche durante la II República.

Hija del comandante de Infantería Gerardo Landrove Moiño y de Silvina Fernández Varela, se casa el año 1934 con el teniente de la misma arma, Pedro Cuevas Vicente, compañero en el elenco de los citados festivales.

Pedro y Silvina tienen un hijo que morirá en Lugo a los trece meses, poco antes de iniciarse la guerra civil, exactamente el 5 de julio de 1936.

En los años anteriores al conflicto es una persona muy popular en la ciudad y se requiere su concurso en diversos actos, como por ejemplo, en la boda de Álvaro Gil Varela y Antoñita Arias, donde interviene con algunas canciones.

Como cantante de la Coral Polifónica, destacó en la interpretación como solista del Romaxe a seis voces, anónimo, recogido por Santalices, y Camiña Don Sancho. Fuera de Lugo, Silvina va a actuar en el teatro García Barbón de Vigo y en el Casino de A Coruña, tanto como integrante de la Coral Polifónica, como del grupo de La Gota de Leche.

Entre sus interpretaciones de mayor éxito en Lugo citemos la Raquel de El huésped del Sevillano, de Guerrero; Angélica, la condesa de Napoli Vita, de Las Hilanderas, y La rosa del azafrán.

En una entrevista que le realiza Puro de Cora para El Progreso, Silvina declara que canta con mayor tranquilidad sobre cualquier escenario que en los ensayos, o en su casa. Esto es lo que habla con el reportero, que firma con el seudónimo Tramoya, habitual en sus informaciones de cine, teatro y música:

“Bajo el fino arco de las cejas unos ojos negros; muy negros, que contrastan con lo pálido de una cara linda, nos miran con prevención. El sombrerito, también negro, cae exageradamente sobre el lado derecho de la cabecita inquieta, mientras del otro, unos “suspiros” simétricos quieren engarzarse. Así vemos a Silvinita Landrove, la primera tiple de esta fiesta tan simpática y tan llena del encanto de la juventud y de la feminidad.

_ Silvinita, ¿un favor? Vengo que me adelantes algo de lo que aquí va a celebrarse tan brillantemente, y a que me digas de ti, ya que en esta fiesta tú eres algo importante.

_ ¿De mí, para el periódico? ¡Qué disparate…!

_ ¿Sois muchas las que vais a salir a escena?

_ Pues veas; coge el lápiz y apunta, pero no dispares… En la Marcha de los Granaderos, de El desfile del amor salen a mis órdenes, Carmina Rozas, Ángeles Pedreira, Ángeles Arce, Asunción Montenegro, Maruja Fraga, Cristina Pedreira, Laura Ramos, Adela Yáñez, Lula Iglesias, Ángeles Iglesias Oscariz, Carmina Mínguillón, Maruja García-Gesto, María Ángeles Iglesias Núñez y Culula Pardo. Como ves _ excepto yo _, es una colección de granaderos monísinos. Luego, en el cuadro de la Gondolera, de la zarzuela Las Hilanderas, en la que yo soy, nada menos, que la condesa de Napoli Vita, figuran María Ángeles Iglesias Núñez, Carmiña Minguillón, Asunción Montenegro, Carmiña Rozas y Maruja García-Gesto.

_ En esta obra _ añade Silvina _, hay un número cómico que ha de agradar de verdad. Están encargados de presentarlo Maruja Fraga y Perico Cuevas (su futuro marido). Es una pareja saladísima que ha de hacer reír. Los dos están estupendos.

Silvina habla de su relación con Pedro de las Cuevas: “Como dice Linares Rivas en Aires de fuera, los novios, antes de la boda, y los billetes de la Lotería, antes del sorteo, todos son buenos”.

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