Historia de baratillo

A ver qué dice la mirada crítica

A saber qué entiende Irene Montero por tener una mirada crítica de la historia, porque seguramente es algo distinto a lo que se viene haciendo desde Tucídides.

Tal como es ella de rigurosa con la ciencia, la investigación y la epigrafía, mucho nos tememos que se trata de convertir en comunistas a todos los que se pueda, y en fachas, a los irrecuperables.

Poco importa que las leyes promulgadas por los Reyes Católicos sean pioneras en proclamar la igualdad entre blancos y negros, porque si malo es pertenecer a la monarquía _ y mucho peor a la española _, lo que ya no tiene perdón de Dios es que además de reyes sean católicos.

Como lo suyo es la igualdad, anda muy preocupada la ministra por la gente que le rodea el chalet y por la imagen negativa que la historia da de la mujer, verbigracia, Juana la Loca, que ayer estuvo de santo.

La Loca. Esa es la imagen negativa que la historia da de la mujer. ¿Qué hará entonces con Enrique IV el Impotente, con Fruela II el Leproso, Carlos II el Hechizado… con el Cruel, Pepe Botella, el Temblón, el Felón, el Gordo, el Intruso, Cabeza de estopa, el Fratricida, el Tuerto, el Jorobado, el Calvo…?

Además, ¿qué es eso de que la historia se dedica a llamarle Loca a Juana para afearle su condición de mujer? ¿En qué cabeza de chorlito cabe realizar semejante planteamiento, salvo que hayas estudiado historia en los estúpidos monólogos de la Paramount Comedy?

Seguro que salimos de esta porque el ser humano se adapta muy bien allá donde lo pongas, pero suerte tendremos si no hay que repetir en septiembre desde primero de Pitecantropía a quinto de Especialización pie/mano, pasando por la reválida de rabo y las optativas de Cromagnon y Neandertal.

Nos salva que ahora las autoridades aprecian mucho los suspensos.

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