Tuñas Bouzón, por prensa, radio y televisión

Se cumplen los 43 años de la muerte del periodista nacido en Santiago que divulgó Lugo en todos los medios

DURANTE LOS TRES primeros lustros de su actividad profesional, Francisco Tuñas Liñares es médico titular de Vedra, donde colabora con las fiestas de la Virgen de los Dolores hasta el punto de que el ramo con el que dan comienzo sale de su casa hacia la iglesia.

Allí vive con su mujer, María Bouzón Rosales, y sus cinco hijos, Carmen, Lourdes, Francisco, José y Teresa. José Tuñas Bouzón (Santiago, 1921), su madre y sus hermanos se trasladan a Lugo el año 1929, cuando Francisco Tuñas es nombrado uno de los médicos titulares de Begonte, el de Carral, y aquí permanecerá hasta su fallecimiento en 1966.

José se empapa de Lugo desde los 8 años y durante cuarenta va a dar buena muestra de que conoce bien su provincia a través de infinidad de reportajes e informaciones que ven la luz, bien en las páginas de La Hoja del Lunes coruñesa, El Progreso y Faro de Vigo, bien a través de los micrófonos de Radio Lugo y Radio Nacional, con imágenes de Televisión Española y el No-Do, o en despachos de la agencia Mencheta.

En Lugo se casa con la asturiana Eloína Dugnol Villasonte, inolvidable enfermera de la Residencia, y tienen ocho hijos. También es funcionario de la Delegación de Información y Turismo y autor del Libro Lugo-España en Paz (1964), con prólogo de Trapero Pardo.

Cuando Radio Nacional lo ficha como corresponsal, debe desplazarse a Madrid para seguir un cursillo de especialización en corresponsalía radiofónica que se desarrolla en septiembre y octubre, por lo que ese año se pierde los sanfroilanes, lo cual lamentará más de una vez.

La voz profunda, grave e inconfundible de Tuñas contará el acontecer lucense con su estilo amable y cariñoso que también le distingue.

Forma parte del cuadro de actores de Radio Lugo con los clásicos de entonces, cuando la emisora practica el noble arte del teatro radiofónico. Eran, además de él, Margarita Iturralde, Amalita Paredes Zorzo, María Teresa Carpintero, Daniel Hortas, Losada, Severo Rodríguez y otros.

Su extraordinario sentido del humor y su afán por llegar a las raíces de la información lo convierten en protagonista de un sinfín de anécdotas, que él mismo cuenta con gran aderezo literario en las tertulias y sobremesas, de modo que sentarse a su lado es toda una garantía de pasar un rato agradable.

Sirvan como muestra el día en que, retransmitiendo en directo, se cae al mar desde el puerto de Ribadeo, por caminar hacia atrás, dando cara a la cámara; o una nueva caída que sufre al entrar en el resbaladizo suelo de la cova do rei Cintolo, en Mondoñedo.

También son muy celebradas una crónica suya sobre el derrumbe del muro del cementerio de San Froilán, por lo florido del lenguaje utilizado, y la desternillante conversación con dos oficiales de la Marina sobre un inexistente acorazado insumergible, que él jura haber visto.

Recibe centenares de premios, especialmente aquellos destinados a la promoción turística de Lugo, forma parte de un buen puñado de directivas de la ciudad y participa en otras iniciativas culturales, como fue la revista oral Amadis, que impulsa Federico Bouza durante años y en la que él siempre aporta amenas entrevistas.

Paco Rivera Cela recuerda haberlo visitado con su padre en el lecho de su temprana muerte a los 66 años del sanatorio de La Milagrosa, la actual sede de El Progreso, y cómo el moribundo Tuñas los entretiene a ellos contándoles un chiste, como luego recordará Paco durante sus funerales, hace ahora 43 años.

Comenta