Lo que se calla

Hoy también se fugan los depósitos

El trasiego de dinero público, por poco que sea, es una vergüenza para quien lo realiza, porque además de robo conlleva traición, expolio y otros delitos aparejados a la naturaleza de sus legítimos propietarios, que son los ciudadanos.

Cuando se habla de corrupción, pocas veces se establece la diferencia entre lo que corresponde al fraude del erario o a su origen privado, especialmente si el partido denunciante se lo ha llevado crudo de las arcas del Estado.

Clamoroso es cuando se denuncia la corrupción en filas rivales, para ocultar la propia, venga el dinero de donde venga.

Esta semana los catalanes oficialistas, los que manejan Tv3, se pusieron las botas con las supuestas mordidas del rey emérito, y callaron una vez más como bellacos ante sus casos autóctonos, Pujol y Palau, que acumulan cantidades de récord.

Se trata de apuntalar las ideas: qué mala es la monarquía, qué buenos los catalanes; cuánto nos roba España y qué poco nosotros.

Y claro, el mensaje cunde porque las gentes en sus casas, ni van a investigar los trasiegos de un solo euro, ni van a desconfiar de lo que les dice un medio tan oficial como ese. Pasa lo mismo en el País Vasco, o con los Eres andaluces, o con la Púnica. Aunque sea al revés, siempre se presentará a favor de la causa.

La campaña afecta ahora a los borbones con cuentas pendientes, por aquello de hacer simpática la causa republicana, pero callan cuales sapos cancioneros que el mayor expolio histórico a España se lleva a cabo durante la II República, en un gobierno del PSOE, cuando España es el cuarto país en reservas y salen de nuestras fronteras 510 toneladas de oro, el 72 por ciento de ellas (Oro de Moscú), y 193 toneladas más (Oro de París), que se calcula con un valor actual de 15.000 millones de euros. Todo público, oiga.

Un comentario a “Lo que se calla”

  1. Tolodapinza

    Tengo un amigo andaluz, socialista de carnet y devoción, que aunque admite la corruptela oceánica de los ERE en su región (no le queda otro remedio, pues es imposible ocultarla), cada vez que se lo saco a relucir me responde con mucha sorna:

    ─¿Eres? ¿Eres? ¡¡¡Ereeees túuuu como el agua de mi fuenteeee…!!!

    Y así todo seguido completa la canción de Mocedades, mientras se troncha de la risa.

    Que la verdad no estropee la doctrina, ni un paso atrás.

    Lo primero es lo primero, y el PSOE le ha dado de comer, y muy bien, a mi amigo. Guasas, las que se quiera, pero con las cosas del comer no se juega.

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