Peligra, sí

El autor de pasquín no es partidario

Cada vez con mayor frecuencia alguien se pregunta si peligra la democracia. Se hace a modo de interrogación retórica, como si no existiese respuesta, o fuese un arcano difícil de ser penetrado.

Ni una cosa, ni la otra. Tiene una respuesta clara, diáfana y contundente: Sí. Desde que Sánchez nombra a Iglesias su vicepresidente y este se desenvuelve a su aire, esa peligrosidad ha entrado en la fase 1, considerando la 0 aquélla que discurre entre la fundación de Podemos y su entrada en el Gobierno.

Podemos se debe al Foro de Sâo Paulo, como ya se ha dicho sin que se haya entendido. Si ha recibido dinero de su entorno, como por ejemplo, de Venezuela, no es para que sus miembros se compren camisas a cuadros, sino para que trabajen en la dirección marcada por el Foro. ¡Foro! Qué bonito nombre para engaño de panolis.

Como sabrán, el principal acuerdo de aquella reunión de la Internacional comunista propiciada por Lula y los Castro, fue el abandono de la lucha armada como sistema para la implantación de dictaduras comunistas. A cambio se decide participar en los procesos electorales de forma que sea, socavar las instituciones, provocar crisis, deteriorar la democracia y llegar al poder para eliminarla de raíz e implantar un estado totalitario.

Lo consiguen en Venezuela, se mantienen en Cuba y los pillan en Bolivia. España es la joya de la corona. Parecía complicado, pero llegada la ambición desmedida de Sánchez, el camino se desbroza de repente.

Añadamos el casoplón de Galapagar para que veamos que en el fondo son unos inocentes nuevos ricos, como todo quisque, y en unos meses, asunto resuelto.

Si hace falta, se repite, pero por favor, no se pregunten de nuevo si la democracia española está en peligro, esperando que se pronuncie la pitonisa del oráculo de Delfos.

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