Que se mueva el dinero

No es tiempo de ahorrar

Ayer se celebró la primera charla telemática de los e-ncontros El Progreso / Diario de Pontevedra. Ni que decir tiene por qué el foro no es presencial. Su propio título lo explica: “Cómo el covid-19 cambia la economía”. Y cambia las formas de comunicarse.

Actuó de ponente el economista vigués Antón Costas Comesaña, catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona. En otra página de este periódico encontrará el lector amplia información de su intervención, que fue nítida y esclarecedora.

No sería del todo correcto afirmar que las palabras del profesor Costas rezumen optimismo, pero sí es cierto que tras escuchar su autorizada voz, el ánimo, antes chuchurrío y ñangotado, ha adquirido cierta lozanía e impulso, que tanta falta hace, con covid o sin él.

Como fue una exposición de cátedra, con los puntos esenciales muy remarcados, es fácil resumir lo expuesto. Por ejemplo, resulta evidente una vez que se escucha, pero quizás no teníamos en la cabeza que ésta es la primera crisis económica provocada directamente por la voluntad de unos gobiernos que ordenan cesar la actividad de los países, nos mandan a casa y cierran.

Tan obvio como la primera de las recomendaciones del profesor Costas para salir del apuro, que no es otra sino gastar a nivel individual como en los meses anteriores a la pandemia, siempre que se pueda. Sin ese comportamiento ya nos podemos olvidar de la recuperación.

Más cosas. Costas envidia la actual situación de Gran Bretaña, porque Boris Johnson ha ordenado al gobernador del Banco de Inglaterra poner en marcha la máquina del dinero para pagar la crisis, capacidad a la que hemos renunciado a cambio de la seguridad del euro.

Pero cuesta ser optimista en días como los de hoy, cuando miles de puestos de trabajo en Alúmina Aluminio penden de un hilo.

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