Germán de Bustos, dos años de boleros en Finlandia

El cantante y trompetista de Piugos actúa en las mejores salas de fiestas de Madrid

HAY UNA SERIE de grabaciones de los años cincuenta que son verdaderas joyas discográficas de la música ligera para la historia de Lugo, pues en ellas participan Isidro López López, de O Páramo, alias Mundín, como compositor y editor, y Germán Picado Bustos (Lugo, 1929), nacido en Piugos, alias Germán de Bustos, como cantante barítono.

Algunas son de la casa Columbia, y otras aparecen bajo los sellos que registra el compositor de O Páramo, como son Discos Isidro López, Ediciones Mundín y Melodías al Viento.

En un disco de Columbia se incluyen los boleros Dos corazones unidos, del propio Germán, y Amargo sabor, de Vicente Portolés.

El lucense, que adopta su segundo apellido porque así se llama su casa familiar en Piugos, aparece fotografiado con un fino bigote recortado que asemeja su imagen a las de José Guardiola y Bonet de San Pedro, que son dos de las voces de más éxito entonces.

Además de las piezas citadas, Germán canta otros boleros, como Bésame con pasión y Rosa y nieve, que también son de su autoría, o Cohete H.J., que hace célebre Olga Ramos. Su repertorio es variado pues va desde el mambo, al madison, pasando por slows y cha-cha-chás.

Su carrera había comenzado en Barcelona con la orquesta Cinelandia, alternándose al micrófono con la solista Maribel. Actúan en las salas de la ciudad y poblaciones cercanas, aunque más adelante y con otras formaciones recorrerá España, Portugal y Tánger. Ya entonces actúa también como solista de trompeta.

Tras pasar por las orquestas Plantación, Ramón Evaristo y Ramón Busquest, se traslada a Madrid e inicia la colaboración con Mundín. Actúa en el Club Castelló, que dirige Rony B. Abagi en la calle del mismo nombre; en J’Hay, de la Gran Vía, donde cantó Jorge Negrete, y en la sala Morocco, actualmente regentada por Alaska y Mario Vaquerizo, o sea, los locales de moda.

Así, hasta que el 26 de mayo de 1956 actúa por primera vez en el Círculo das Artes de Lugo con motivo de las fiestas del Corpus. Es el cantante solista de la orquesta de Mario Gómez. Su voz es habitual en las emisoras de radio que esos años programan casi toda su música de forma autónoma.

A estas alturas no solo ha sido la voz solista de las orquestas, sino también guitarra y bajo eléctrico, además de trompeta, como se ha dicho. Se declara un admirador incondicional de Machín y de Bonet de San Pedro, y refiriéndose a él mismo, se tiene por mejor músico que cantante.

Después de hacer los carnavales de 1963 en Lisboa se traslada durante dos años a Finlandia, para actuar con un cuarteto en los hoteles, ya que en el país no existen entonces salas de fiesta al estilo español.

A partir de sus recitales en Helsinki y Tampere, el cuarteto obtiene un gran éxito por la demanda de ese tipo de música entre los fineses y permanecen entre un mes y dos en cada uno de los hoteles.

A su vuelta, Germán cuenta a Ángel de la Vega en El Progreso que los fineses no son muy dados a bailar y que prefieren escucharles. Sus grupos son “un tanto fríos, aunque interpretan bien el jazz”. El grupo se completa con piano, batería y contrabajo.

Otra curiosidad muy valorada en aquellos años. ¡Germán estuvo a menos de seis kilómetros de la frontera rusa!

Su última etapa será en la compañía del Liceo barcelonés, que anuncia su participación en dos obras de la temporada de 1974, el Otello, de Verdi, al lado de Esther Casas y Las vísperas sicilianas, también de Verdi, al lado de Montserrat Caballé y Plácido Domingo.

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