Sesenta años del asesinato de José Almoina Mateos

Sicarios de Trujillo lo acribillan a balazos en México el 4 de mayo de 1960

CUANDO RAFAEL LEÓNIDAS Trujillo lo nombra secretario particular, José Almoina Mateos (Lugo, 1903), que ya es preceptor de su hijo, el maleducado Ramfis, no se imagina que va a estar tan cerca del horror, ni que esa proximidad va a pasarle factura.

No se lo imagina, porque de lo contrario habría intentado torear los deseos del dictador sin desairarle. Pero al hacerlo muda para siempre su perfil de intelectual, de republicano, de masón y de español exiliado fuera del franquismo. Ahora va a ser otra figura difícil de catalogar. ¿Traidor a la democracia? ¿Traidor al dictador? ¿Víctima de ambos?

José había nacido en Lugo, donde su padre, el compostelano José Almoina Vigil, recala como médico militar, preside el Círculo das Artes y colabora en la creación del Colegio Médico lucense, del que será secretario. Por la fotografía rescatada para el libro del cubano Salvador Morales Pérez sobre su hijo, sabemos de su imponente figura, bien barbada y dispuesta para protagonizar el ogro de Pulgarcito sin necesidad de excesivo maquillaje.

Cuando en 1960 conoce su fatal desenlace, Fole reúne asustado todos los recuerdos que guarda del personaje y los lleva a las páginas de El Progreso. A don Ánxel le impresiona su historia, como la de todos los represariados por motivos políticos, porque en ellos ve reflejado lo que pudo haberle pasado a él. Dicho en corto, la desgracia de Almoina fue haber sido secretario del dictador, conocerlo de cerca, salir de Dominicana ocho años después, escribir bajo seudónimo un libro donde se refleja todo el horror trujillista del que es capaz e intentar disimularlo luego con otro libro, firmado con su propio nombre, donde despliega un absurdo botafumeiro hacia el sátrapa dominicano.

El primer libro, el de denuncia, lo titula Una satrapía en el Caribe y utiliza para firmarlo el seudónimo de Gregorio R. Bustamante. Demasiado ingenuo para que Trujillo no intuya desde la primera línea que el autor era Almoina, aunque al año siguiente publique con su nombre un laudatorio Yo fui secretario de Trujillo, firmado con su nombre.

La noticia de su muerte se conoce en España con muy pocos detalles. «Ha fallecido en México don José Almoina Mateos, nacido en Lugo allá por el 1903. licenciado en Filosofía y Letras por Santiago de Compostela y, con posterioridad, catedrático de las universidades de Santo Domingo y México. En esta última explicó un curso sobre Erasmo y su influencia en América». Y se añaden unas cuantas obras.

Fue el 4 de mayo de 1960. Un coche lo arrolla entre dos calles de la capital mexicana cuando espera un autobús. Del vehículo descienden dos pistoleros y lo acribillan a balazos. Cuentan que en las horas de agonía tuvo tiempo para confirmar la autoría: «Fue Trujillo, no lo duden». Y nadie lo dudaba.

Casualmente, el presidente mexicano, Adolfo López Mateos se esfuerza para descubrir a los autores del crimen. Resultan ser dos antiguos policías cubanos de Fulgencio Batista, Antonio Servando Molina y Francisco Quintana Valdés, que a su vez son respaldados por el policía mexicano Julio Coutolenc. Total, nada, cuatro perras. Los tres son detenidos.

Otro chusco episodio de Almoina y los Trujillo es que ejerce como negro literario, y algunos dicen que amante, de María Martínez, La Españolita, la Prestante Dama, la esposa del dictador, que en su delirios de grandeza, aspira al Premio Nobel de Literatura… ¡con dos obras que no son suyas, sino de Almoina! Meditaciones morales y Falsa amistad.

Un comentario a “Sesenta años del asesinato de José Almoina Mateos”

  1. ANTONIO CANDUELAS SABRERA

    Interesante Fue Almonina . Falsa Amistad .

Comenta