Pardo Reguera, de delineante a pintor, pasando por farmacéutico

Nace en Cervantes y va a descubrir su pasión por la pintura al tiempo que Picasso, 34 años más joven que él

EL EXMINISTRO, MÉDICO y filántropo Ramón Pérez Costales, que inspira a Emilia Pardo Bazán el personaje del doctor Moragas en la novela La piedra angular, es uno de los primeros retratos de Gumersindo Pardo Reguera (Cervantes, 1847), y también uno de los cuadros iniciales de un jovencito pintor malagueño que reside el año 1895 en A Coruña y que se llama Pablo Ruiz Picasso.

A Pardo Reguera se le bautiza con cierto afán chovinista “el inspirador de Picasso”, pero no se miente si se le cita como un personaje influyente en aquel despertar artístico del mozo Picasso en A Coruña, pues siempre que puede, Pablo se acerca a la farmacia que Gumersido tiene en el 24 de la calle Real, pese a que les separan 34 años de edad.

Viene al mundo en Cellán de Mosteiro, en el lugar de Valgos, parroquia de San Martiño da Ribeira, donde sus familias paternas tienen sus pazos. Además, sus padres son primos carnales.

Su primera actividad laboral es como delineante de carreteras y caminos provinciales de A Coruña, pero ya casado estudia Farmacia y en 1880 se licencia con Premio Extraordinario.

Los años siguientes se establece en Lugo y colabora con el Centro Jenner de los coruñeses, Rodríguez Parrón y el médico Rodríguez, en su actividad vacunadora contra la viruela. Así, en octubre de 1882 intenta reunir 30 niños para ser vacunados directamente de una ternera traída a Tolosa desde Francia y luego a Coruña.

La vacunación tiene lugar en Reina, 2, la fonda de Ramón Cocina, el introductor en Lugo del Gran Poliesterama, un antecedente del cine. La vacuna cuesta 30 reales y los tubos para la linfa, 12 reales la unidad. Gumersindo está acompañado de su colega Manuel Iglesias Ferradás.

Tras ejercer como catedrático de Química en Granada, regresa a Galicia e imparte clases de química en la Escuela de Artes industriales, y en la de Bellas Artes, de A Coruña, donde abre farmacia.

Gumersindo actúa como perito químico en varios procesos por asesinato con venenos y su intervención es decisiva en todos ellos.

Más adelante siente la llamada de los pinceles. Al retrato de Pérez Costales siguen en 1898 el del diputado Manuel Pereiro Caeiro y el del general de artillería, Julio Andreu. Ambos son exhibidos en los escaparates de sendos comercios.

En ese momento (1887), ya ha presentado un manojo de ellos a la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid, en donde obtiene una mención honorífica el año 1904.

En un certamen científico celebrado en Ourense el año 1887 merece una pluma de oro, por su trabajo Reconocimiento de las falsificaciones y adulteraciones de las sustancias alimenticias de uso más frecuente en Galicia, En él aborda el caso de los vinos, alcoholes y aguardientes, el vinagre, la harina de trigo, el pan, los chocolates, la leche de vaca, el aceite de oliva y el café.

Como representante de los monárquicos, es elegido concejal del Ayuntamiento coruñés y forma parte de la Comisión de Hacienda. En 1903 preside el Colegio Farmacéutico.

En 1904 se le encarga un retrato de Alfonso XIII con destino a la Diputación de A Coruña por el que cobra 2.000 pesetas. Su fama como retratista es mayor cada día.

Se había casado con Filomena García Reboredo y junto a ella, antes de morir de uremia el 28 de abril de 1916, tiene cuatro hijos, Elena, Antonio, Mercedes y Gumersindo.

En 2016, con motivo del centenario de su muerte se organiza una exposición de su obra en el Museo Provincial de Lugo con 30 de ellas y un detallado trabajo biográfico de Rubén Ventureira.

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