La última bala

Rajoy, equivocándose como Sánchez

Juan Echanove acaba de destrozar la democracia con un razonamiento que por otra parte no es nada original, sino que está apuntalado en el cerebro de un buen porcentaje de españoles.

En una serie sobre gastronomía que hizo con Imanol Arias a raíz del éxito de Cuéntame, Echanove utiliza un latiguillo cada vez que le preguntan si está bueno el plato que está probando. Él se limita a susurrar: “Ummm”, y ya. Que es como si llevas a un filósofo a un simposio sobre la duda cartesiana y suelta: “Quizás”.

Bueno, pues la tesis echanovesca de ahora se formula así: “Los errores del Gobierno los habría cometido también la derecha”. No me digan que no lo han oído porque se repite como el ajo.

Seguramente quienes así hablan niegan la inversa y jamás se les ocurrió pensar que los errores de Rajoy, el sacrificio del perro, los hilillos del Prestige o el bicho de Sancho Rof que se cae de la mesa y se mata, también pueden ser multiplicados por nueve en el turno de la izquierda, como a la vista está.

No, eso solo aflora para justificar a un gobernante que dice de izquierdas, porque es lo que mola.

Bueno, ya se sabe que los militantes de un partido lo defienden hasta las puertas del absurdo, y más allá si hace falta. Los del PP suelen razonar así: “¡Si llega a ser Rajoy el de los 23.000 muertos…!”

Volvamos a la frase. Si las meteduras de pata van a ser iguales esté quien esté al mando, ¿cuál es la ventaja de tener a un Sánchez o a un Casado?

Reconocerá Echanove que solo le queda una respuesta en la recámara para decir que esa ventaja es que los enchufados son los de tu partido, o sea, los de la ceja.

Disculpar los errores de gestión con ese argumento es un torpedo a la línea de flotación de la democracia, un arma suicida y desesperada que solo se utiliza cuando en las propias anida un colapso.

2 Comentarios a “La última bala”

  1. Tolodapinza

    Lo más genial del Echanove este es que ha declarado que no se puede dejar caer al teatro porque es un producto de primera necesidad. O sea, reclamando subvenciones, dicho sea en español llano y claro. Precisamente en estos trágicos momentos.

    Lo primero que les dieron a las víctimas de las Torres Gemelas no fue atención médica sino teatro, no fueran a morirse por su falta.

    Ya hay que ser miserable.

  2. sintrom

    Una cosa tenemos que reconocer, el rojerío a propaganda no le gana ni el mismísimo Dios.
    Son gente sin complejos, te hacen un escrache, te roban seiscientos ochenta millones, tiro en la nuca, 23.000 muertitos o doscientos millones de asesinados y te venden las camisetas a 60 eurazos.
    La derechita Abascal incluido, firma donde sanchez pone las cruces.

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