Urkullu: Yo huyo

Lot huye de la quema, pero sin elecciones

Estábamos a setas y de repente ha salido Urkullu diciendo que no, que estábamos a Rolex. En julio no habrá sanfermines, pero él quiere elecciones.

La convocatoria suena fatal a los oídos del pueblo confinado. Suena a extemporánea, incluso a frívola e egoísta, pero claro, Urkullu tiene sus razones.

Huye de la quema como Lot huyó de Sodoma. Ha querido pegarse a este gobierno de retales y la pandemia lo ha quemado como a las ciudades de la Pentápolis bíblica. Ahora pretende escaparse de las llamas antes de que sea demasiado tarde y la ola de indignación le queme los cuartos traseros, vamos, lo que es la culata de contra, y se le caiga todo el chiringuito, con lo que eso duele en el PNV, donde aún se acuerdan de Patxi López y se les erizan los pelos como a Espinete.

Él dice que en julio empieza a escampar y qué mejor actividad veraniega que acercarse a las urnas, manteniendo la distancia social, eso sí, pero con la papeleta todavía incólume de las cenizas que saldrán del gobierno, según sus cálculos, porque en septiembre y mucho más octubre, todo será un ir y venir de chiribitas que prenden en cualquier parte y chamuscan al más pintado.

Urkullu quiere escaparse como sea y en eso se separa de Feijóo, al que quiere involucrar en la carrera electoral para que se note menos su desescalada pantalones abajo.

La situación es lo suficientemente indefinida para que no le salga bien la jugada. Sánchez no quiere y con el estado de alarma en vigor podría impedírselo, pero más decisivo todavía va a ser garantizar los niveles de normalidad suficientes para que los vascos entiendan la necesidad de lanzarse a las urnas con la pandemia todavía dando coces.

A lo hecho, pecho; señor Urkullu y si montan una pira pública, a usted le tocará parrilla, como a todos.

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