Habemus electionis?

Habemus Papam. Frialitatis generalis. Aguardamus igitur.
En el otro cónclave, el de Galicia, a Fraga le aconsejan desde dentro que lo adelante a junio y él no quiere. Ése es el dilema que se nos transmite para que en los próximos días sigamos teniendo dos chimeneas a las que dirigir la mirada, la de Ajuria Enea y la de Raxoi, en el Obradoiro.
A diferencia de la romana, en Galicia se necesita una fumata negra para decir que habemus convocatoria electoral. Negras tienen que ser las perspectivas para que Fraga se decida a mover el calendario, aunque sólo sea porque no es hombre al que le agrade rectificar, ni siquiera de fecha. Y si ha dicho octubre, hará todo lo posible por mantener la convocatoria para después de los sanfroilanes lucenses. Cuestión de principios.
Por lo tanto, si vencen los consejeros, alguien habrá sido capaz de presentarle negros nubarrones tras los idus de octubre, cuando aun no se hayan apagado las luminarias que Pepe Orozco, el alcalde socialista de Lugo, y Pepe Blanco encenderán en las fiestas patronales de san Froilán, que como todo el mundo sabe, acaban el 12 de ese mes.
El efecto Beiras, el resultado de las vascas, las encuestas favorables, las perspectivas de un largo verano incierto y la posibilidad de pillar a ZP con el pie cambiado para evitar que se vuelque con Galicia _ tal como anunció él mismo la pasada semana _, zumbarán como abejas en la cabeza del presidente.
Ahora bien, junio está a la vuelta de la esquina, lo que significa que la decisión no debe sobrepasar más allá del lunes. Fraga rechaza el adelanto en primera instancia, pero lo admite como posible, lo cual supone toda una revelación en su proceder.
El reto es difícil, como el séptimo tour que persigue Lance Armstrong. Para lograr una quinta mayoría absoluta no se debe errar en la fecha.
Hablando de Roma, son legión los que mantienen que allí erraron de candidato.

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