Rodríguez Mourelo, pionero de la radiactividad

El físico-químico lucense intuye la telefoto y establece los principios de la radiante, un cuarto estado de la materia

EL NOMBRE DEL personaje con el que se bautiza el boulevard conocido popularmente como avenida de los Tilos, le encaja efectivamente a la zona donde extiende el Instituto Lucus Augusti, pues se trata de un destacado alumno y un histórico profesor en la ciudad.

José Rodríguez Mourelo (1857), que hoy cumpliría 163 años, lo fue todo en el ámbito académico fuera y dentro de España. Lo que se dice, un sabio. Sus investigaciones sobre “la materia radiante”, un cuarto estado que sumar a los tres conocidos de sólido, líquido y gaseoso, son en realidad el preámbulo de la físico-química moderna y la primera de sus brillantes aportaciones a la ciencia. Tan brillante como el sol, que fue otra de las primeras materias abordadas.

Emilia Pardo Bazán recibe el trabajo de Rodríguez Mourelo alborozada. La coruñesa se deshace en elogios hacia el lucense en un artículo para La Ilustración Española y Americana que leído hoy produce incluso algo de sonrojo, por la mísera opinión que la condesa tiene de sus coetáneos. El artículo de la Pardo Bazán debe figurar en cualquier colección de méritos de Lugo.

Las innovaciones técnicas y científicas con las que tuvo relación Rodríguez Mourelo fueron variadas. Con el foto-telégrafo intuye la inmediata realidad de la telefoto

Tanto en Galicia, en Lians preferentemente, como en Madrid, o en cualquier parte de Europa donde se encontrase, Rodríguez Mourelo estuvo siempre rodeado de las personalidades más destacadas del mundo intelectual. Fue íntimo amigo de Emilia Pardo Bazán y de Benito Pérez Galdós, y era un magnífico cicerone para recorrer Madrid descubriendo paisajes y personajes utilizados por Galdós en sus novelas.

Tras nacer en Lugo, su peripecia vital continúa en 1871 como estudiante de la Universidad de Santiago, donde es alumno de Antonio Casares. Al año siguiente estudia Química en la Facultad de Ciencias de Madrid y de 1876 a 1878 es profesor auxiliar interino de Ciencias en el Instituto de Lugo.

El 22 de noviembre de 1880 pronuncia su conferencia en el Ateneo de Madrid sobre “Desenvolvimiento de la idea del cosmos en el siglo XIX”. Luego es profesor de la Institución Libre de Enseñanza (ILE) y de la Escuela preparatoria de Ingenieros y Arquitectos, cuando comienza a publicar en las principales revistas científicas españolas y europeas y entra en contacto con los más destacados científicos internacionales.

En 1885 se casa con Francisca González Garrido, Fanny Garrido, viuda de Marcial del Adalid y considerada la mujer más guapa de España, al decir de la propia reina Isabel II.

En 1900 es catedrático de Química Orgánica e Inorgánica en la Escuela de Artes e Industrias y en 1903 pronuncia el discurso de ingreso en la Real Academia de las Ciencias, sobre “Acción educadora de la Ciencia”.

En 1904 ordena retirar todos los ejemplares de Escaramuzas, una novela de carácter biográfico de su mujer, que firma como Eulalia de Liáns y que había publicado en la Revista Contemporánea (1885).

Las escaramuzas y escarceos amorosos que se reflejan en el texto entre las jóvenes de Marineda (A Coruña), una de las cuales es Fanny, claro, no son del gusto del científico, que decide cortar por lo sano, aunque en realidad lo único que consigue es que mucha más gente repare en la novela. Fanny fallece en 1917.

En el 1929, la Real Sociedad de Física y Química le ofrece un homenaje con motivo de su jubilación en el que se presentan 46 trabajos y el 21 de noviembre de 1932 muere en Madrid.

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