Amalia intuye en sueños la guerra y la muerte de su marido

Nace en Lugo donde está destinado su padre, Xerardo Álvarez Limeses.

DÍAS ANTES DE ser fusilado Bóveda el 17 de agosto de 1936, su mujer, Amalia Álvarez Gallego (Lugo, 1906), intuye en sueños la guerra y su muerte. Se lo comenta y el dirigente galleguista le quita importancia, pero las dos premoniciones se cumplen inexorables el 18 y el 20 de julio de 1936, cuando él es detenido. Un mes después ella se convierte en la viuda de Bóveda para los 65 años que le quedan por vivir.

El nacimiento de Amalia el 10 de febrero de 1906 en Lugo está motivado por el destino de su padre, Xerardo Álvarez Limeses, como inspector de Enseñanza primaria y profesor de Derecho y Legislación Escolar en el Instituto.

Durante estos años lucenses, Álvarez Limeses gana el premio a la mejor poesía sobre los milagros de la Virgen dos Ollos Grandes, fallado en el certamen de la patrona, en agosto de 1904.

Ella es la quinta de los seis hijos que este miembro de la prolífica saga pontevedresa originaria de Zamora tiene con su mujer, Dolores Gallego, y que a su vez se prolongará con los Álvarez Blázquez, los Gándara, los Cáccamo y los Basso; y emparentará con Celso García de la Riega y con Bóveda, dando lugar a un numerosísimo entramado familiar que encabeza Gerardo Álvarez Giménez, su abuelo, notario en Mondoñedo, ciudad con la que ella mantiene siempre relación.

De Lugo, Amalia pasa a Ourense y a Pontevedra, donde realiza sus estudios primarios e inicia Magisterio. Un hecho decisivo en su vida es su ingreso en la Sociedad Coral Polifónica de Pontevedra, ya que allí coincide con Bóveda, bajo la presidencia de Antón Losada Diéguez hasta su muerte. Precisamente en el primer homenaje a Losada, ella, su cuñada María Teresa Moreno y socias son las encargadas de ofrecerlo.

Todavía soltera, se celebra en el Teatro Principal de Pontevedra la Fiesta de exaltación a la mujer, una especie de acto poético pionero de la reivindicación femenina, cuando la dictablanda primorriverista da sus estertores.

En él se estrena un madrigal escrito expresamente para la ocasión por Manuel Machado y recitan poesías Amalia y su cuñada, la ya citada María Teresa Moreno, así como Fermina Gutiérrez y Carmen Barreíro. Los mantenedores son presentados por su padre.

La boda con Alexandre Bóveda se celebra en el Monasterio mercedario de Poio el 20 de octubre de 1930, cerca de donde será fusilado tan solo seis años después.

Él es jefe de Contabilidad del Estado, tenedor de libros de la Delegación de Pontevedra y destacado dirigente del Partido Galeguista. Los padrinos son Xerardo Álvarez Limeses y Luisa Iglesias, padre y madre de los contrayentes.

Tras el viaje de luna de miel, Amalia ya está embarazada de su primera hija, Xela, que nace en agosto de 1931. Luego Alexandre, Xosé Luís, Loli y Amalia. El fusilamiento de su marido coincide con su quinto embarazo, el de Amalia, como Bóveda le pide que le ponga si es niña.

Desde el primer aniversario de la muerte de su marido publica su esquela en el Diario de Pontevedra y encarga varias misas en la iglesia conventual de San Francisco, con referencia explícita a la fecha de su muerte.

Tras la tragedia reanuda los estudios de Magisterio, aunque finalmente oposita a Hacienda y es destinada a Cádiz, por lo que deja a sus cinco hijos repartidos en distintas casas, antes de ser internados en un centro madrileño para huérfanos de Hacienda. Curiosamente también cobra una pensión por este hecho, aunque tanto ella como sus hijos tienen que soportar durante años el estigma de ser los descendientes de un enemigo del régimen.

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